Y aquí vuelvo después de unos meses de inactividad debidos a un desánimo monumental producido por unas películas chungas que podrían elevar al cine turco a la categoría de arte. Aunque hoy no hablaré de ellas (más adelante puede que lo haga). Hoy vengo a hablaros de la doble sesión que me hice ayer con dos películas de ciencia ficción, una de ellas la tenía pendiente desde hacía tiempo (2010: Odisea dos) y la otra me apetecía volver a verla (La Antena). Así que vamos al tema.
2010: Odisea dos es la continuación de la grandiosa "2001: una Odisea del espacio". Antes de nada diré que va a haber spoilers (avisados estáis jejeje).
A ver, yo no me he leído el libro así que no sé si la peli se parece o no a él, la cosa es que me esperaba algo más en la línea de la primera pero con aclaraciones sobre el monolito y lo que me he encontrado es 1 hora y 51 minutos en los que siguen sin explicar lo que es el monolito que encontraron en la Luna en la primera parte, ni lo que es el monolito de 2km que está en el espacio ni los miles de monolitos que se comen Júpiter para convertirlo en un sol y que la luna Europa se convierta en un planeta.
La peli en sí no está mal, pero es demasiado larga para lo poco que cuentan.
Por cierto... una cosa que me intriga es el por qué han usado sonidos de delfines o ballenas para las escenas que ocurren en el espacio.
La Antena es una peli argentina en la que en una ciudad cuyos habitantes se han quedado sin voz, el malo maloso (responsable de todo y que controla la TV, la comida y todo en general) quiere emitir anuncios hipnotizantes para así poder robar a la gente hasta las palabras. Pero hay una amenaza y quiere deshacerse de ella.
La peli es un tanto extraña y paranoica, pero es entretenida. Casi todo el tiempo tienes que estar leyendo subtítulos, pero no unos subtítulos cualquiera. Son enormes y juegan un papel importante en la película. Un ejemplo de ello es cuando un personaje grita por una especie de megáfono y los subtítulos aparecen por el extremo del mismo.
La ciudad en la que pasa todo está llena de personajes extraños pero curiosos como hombres-globo, un niño sin ojos, un hombre rata o tíos que son sombras.
En el tema visual es de lo más raro que he visto en mi vida. Hay mucha croma incluso en escenas que no viene a cuento, pero le da un toque especial a la película.
Y la música es muy buena, al más puro estilo de las que salían en las pelis de Chaplin o Buster Keaton.
La única pega que le pondría es que algunas escenas son más largas de lo que deberían y se hacen pesadas. Aún así es de esas pelis que hay que ver alguna vez en la vida.
15 agosto 2014
31 octubre 2013
Devil Fetus: demonios violadores, monjes voladores y poseídos varios
Por aquí ya sabéis, al igual que mis amigos, que me pierden las pelis chungas, las de terror y las chinas. ¿Y qué es lo que pasa cuando lo juntamos todo? Pues que salen cosas como "Devil Fetus", una película de una cutrez increíble y que es una ida de olla total con demonios, poseídos, monjes con poderes y mil cosas más.
La peli va de que una chica llamada Suk Jing compra una especie de jarrón de jade en una subasta callejera y lo lleva a su casa en la que vive con su madre, su hermana y los dos hijos de ésta. Como su marido está en Japón por negocios y ella se siente sola y necesitada, empieza a admirar el jarrón (que tiene forma de pene) y lo empieza a acariciar hasta quedarse dormida. Entonces sueña que un tío en proceso de descomposición (que más tarde sabremos que es el demonio) se la está trincando. A la noche siguiente llega el marido de su viaje a Japón y va al dormitorio a ver a su mujer y al abrir la puerta se la encuentra disfrutando con el demonio en su cama y vemos que no era solo un sueño. El cornudo entra con mala leche, coge el jarrón (el demonio violador ha desaparecido de repente) y lo revienta contra el suelo haciendo que salga un humo raro, que se come enterito el cornudo, haciendo que le salgan unos bultos extraños en la cara en los que hay gusanos dentro (pero gusanos de verdad). El pobre hombre, viendo lo que le pasa, decide acabar su sufrimiento lanzándose por la ventana.
Y así arranca esta película que se vuelve más bizarra a cada minuto que pasa.
A la noche siguiente un ente invisible se cuela en la casa y resulta que es el espíritu del cornudo que, sólo por tocar los cojones, se pone a llamar a su mujer en plena noche para luego hacer que caiga desde el segundo piso y se muera.
En el velatorio de Suk Jing, el monje que preside la ceremonia nota algo raro y usando su visión de rayos x, ve a través del ataúd que el vientre de Suk Jing se empieza a hinchar rápidamente. El monje hace unos conjuros y el vientre empieza a desinflarse... pero de repente explota y vemos como se asoma un feto asqueroso y mugriento cubierto de mocos verdes y negros. Entonces el monje coge un amuleto y sella el ataúd con él y nos cuenta una historia de que, como han muerto cuando no debían y por eso no pueden reencarnarse hasta pasados 12 años, se convertirán en espíritus y harán el mal. Así que para evitarlo, el monje lleva las lápidas memoriales al dormitorio de los difuntos y pone sobre la de ella un puñado de amuletos. Y para que sea más efectivo, pone más amuletos en la puerta del dormitorio.
Años después, los sobrinos de Suk Jing ya han crecido y uno de ellos entra en el dormitorio de las lápidas con su churri y ésta tira sin querer los amuletos al suelo. El chico vuelve a colocarlos pero no ve uno y se van. El amuleto arde porque sí y se arma la gorda.
A partir de aquí veremos al espíritu de Suk Jing lanzarse sobre gente, posesiones varias (un perro, su dueño, ¡un coche!), un monje que levita y lanza rayos con una espada, un tío lanzando rayos por los ojos, brazos que se alargan como los de Dhalsim del Street Fighter, espachurramientos de cabeza, camas que levitan y muebles que se mueven solos, y una "espectacular" aparición final del demonio violador que te dejará con el culo torcido.
Devil Fetus es una obra maestra de la cutrez hongkonesa que todo el mundo debería experimentar al menos una vez en la vida. ¡Si es que sólo por el enfrentamiento del monje lanzarayos contra el poseído ya merece la pena verla!
La peli va de que una chica llamada Suk Jing compra una especie de jarrón de jade en una subasta callejera y lo lleva a su casa en la que vive con su madre, su hermana y los dos hijos de ésta. Como su marido está en Japón por negocios y ella se siente sola y necesitada, empieza a admirar el jarrón (que tiene forma de pene) y lo empieza a acariciar hasta quedarse dormida. Entonces sueña que un tío en proceso de descomposición (que más tarde sabremos que es el demonio) se la está trincando. A la noche siguiente llega el marido de su viaje a Japón y va al dormitorio a ver a su mujer y al abrir la puerta se la encuentra disfrutando con el demonio en su cama y vemos que no era solo un sueño. El cornudo entra con mala leche, coge el jarrón (el demonio violador ha desaparecido de repente) y lo revienta contra el suelo haciendo que salga un humo raro, que se come enterito el cornudo, haciendo que le salgan unos bultos extraños en la cara en los que hay gusanos dentro (pero gusanos de verdad). El pobre hombre, viendo lo que le pasa, decide acabar su sufrimiento lanzándose por la ventana.
Y así arranca esta película que se vuelve más bizarra a cada minuto que pasa.
A la noche siguiente un ente invisible se cuela en la casa y resulta que es el espíritu del cornudo que, sólo por tocar los cojones, se pone a llamar a su mujer en plena noche para luego hacer que caiga desde el segundo piso y se muera.
En el velatorio de Suk Jing, el monje que preside la ceremonia nota algo raro y usando su visión de rayos x, ve a través del ataúd que el vientre de Suk Jing se empieza a hinchar rápidamente. El monje hace unos conjuros y el vientre empieza a desinflarse... pero de repente explota y vemos como se asoma un feto asqueroso y mugriento cubierto de mocos verdes y negros. Entonces el monje coge un amuleto y sella el ataúd con él y nos cuenta una historia de que, como han muerto cuando no debían y por eso no pueden reencarnarse hasta pasados 12 años, se convertirán en espíritus y harán el mal. Así que para evitarlo, el monje lleva las lápidas memoriales al dormitorio de los difuntos y pone sobre la de ella un puñado de amuletos. Y para que sea más efectivo, pone más amuletos en la puerta del dormitorio.
Años después, los sobrinos de Suk Jing ya han crecido y uno de ellos entra en el dormitorio de las lápidas con su churri y ésta tira sin querer los amuletos al suelo. El chico vuelve a colocarlos pero no ve uno y se van. El amuleto arde porque sí y se arma la gorda.
A partir de aquí veremos al espíritu de Suk Jing lanzarse sobre gente, posesiones varias (un perro, su dueño, ¡un coche!), un monje que levita y lanza rayos con una espada, un tío lanzando rayos por los ojos, brazos que se alargan como los de Dhalsim del Street Fighter, espachurramientos de cabeza, camas que levitan y muebles que se mueven solos, y una "espectacular" aparición final del demonio violador que te dejará con el culo torcido.
Devil Fetus es una obra maestra de la cutrez hongkonesa que todo el mundo debería experimentar al menos una vez en la vida. ¡Si es que sólo por el enfrentamiento del monje lanzarayos contra el poseído ya merece la pena verla!
04 septiembre 2013
Infra-Man... ¡el defensor de la cutrez!
Soy un orgulloso poseedor de esta infame obra de diversión llamada Infra-Man (que no os engañe el nombre, que nuestro héroe es muy grande) que gracias a los amigos de Asian Trash Cinema ha sido editada en DVD.
Este peliculón (¡que ojo, es de la Shaw Brothers!) es una suerte de Ultraman acartonado mezclado con los elementos cutres de Bioman, en la que unos extraterrestres de lo más cutrongos intentan conquistar la Tierra, pero serán detenidos por Infra-Man (que a quien se le ocurrió el nombre habría que defenestrarlo jajaja).
Unos títulos psicodélico-epilépticos con sonidos estridentes nos abren la película dando paso a un autobús lleno de niños cantando que va por una carretera cuando de repente una especie de dragón que ni siquiera mueve las alas los sobrevuela (más tarde nos enteraremos de que esta cosa es la forma animal de la mala de la peli), cae en la carretera y desaparece de repente haciendo que la carretera se abra y el autobús caiga. Acto seguido aparece un plano de la ciudad en llamas para después pasar a una especie de base "futurista" ultrachunga en la que todos llevan trajes plateados brillantes...
Y así es el comienzo de esta maravillosa película que te folla la mente con estas escenas antes de deleitarte con sus cutremonstruos, un héroe de mierda y una historia delirante de conquista extraterrestre que es dirigida desde el volcán Satán por una tía rara que le gustan los látigos y que se transforma en dragón. Y la estrategia de la malvada para dominar el mundo es enviar a la base de los buenos a sus secuaces, que vienen a ser unos tíos con pijamas negros con huesos pintados (que me recuerdan a los masillas de los Power Rangers), un tío rojo peludo, un monstruo que parece hecho de mierda, una cosa verde con tentáculos, un mostachudo, una especie de insecto rojo y dos robots gemelos.
Así que para poder detenerles, uno de los buenos se ofrece para convertirse en Infra-Man, un ser atómico con células transistorizadas a las que se añade pura adrenalina para así duplicar su poder... sin olvidarnos del reactor solar miniaturizado que lleva en el traje... Vamos, una copia cutre de cojones de Ultraman con un disfraz rojo del todo a 100 con un casco descomunal de ojos saltones, hombreras como las de Piccolo en Dragon Ball y que antes de ponerse a volar hace tres mortales hacia atrás en el aire. Y tal es la fama de nuestro héroe que una niña le pregunta a su hermana mayor "¿Crees que yo llegaré a ser un Infra-Man?"... ¿Quiere eso decir que la niña quiere ser un hombre? xD
Y bueno, a partir de la aparición de Infra-Man la película se convierte en una ensalada de hostias estilo kung-fu caspa, aliñada con personajes estereotípicos, diálogos y situaciones delirantes y escenas absurdas que te dejan el culo torcido... hasta que llega la recta final en la que Infra-Man le corta varias veces la cabeza a la mala transformada en dragón (la cabeza se le regenera al instante) y al final se harta y la desintegra haciendo que el volcán Satán se vaya a la mierda.
Esta vez no me voy a extender mucho para no haceros demasiados spoilers de la peli (así podréis sorprenderos y descojonaros con las muertes de los monstruos entre otras cosas jajaja).
Así que ya os la estáis agenciando para verla (que además en el DVD viene una secuela bastarda que puede que comente algún día) porque es tan increiblemente delirante que váis a disfrutarla sí o sí mientras os partís la caja de la risa.
Recomendable 100%
Este peliculón (¡que ojo, es de la Shaw Brothers!) es una suerte de Ultraman acartonado mezclado con los elementos cutres de Bioman, en la que unos extraterrestres de lo más cutrongos intentan conquistar la Tierra, pero serán detenidos por Infra-Man (que a quien se le ocurrió el nombre habría que defenestrarlo jajaja).
Unos títulos psicodélico-epilépticos con sonidos estridentes nos abren la película dando paso a un autobús lleno de niños cantando que va por una carretera cuando de repente una especie de dragón que ni siquiera mueve las alas los sobrevuela (más tarde nos enteraremos de que esta cosa es la forma animal de la mala de la peli), cae en la carretera y desaparece de repente haciendo que la carretera se abra y el autobús caiga. Acto seguido aparece un plano de la ciudad en llamas para después pasar a una especie de base "futurista" ultrachunga en la que todos llevan trajes plateados brillantes...
Y así es el comienzo de esta maravillosa película que te folla la mente con estas escenas antes de deleitarte con sus cutremonstruos, un héroe de mierda y una historia delirante de conquista extraterrestre que es dirigida desde el volcán Satán por una tía rara que le gustan los látigos y que se transforma en dragón. Y la estrategia de la malvada para dominar el mundo es enviar a la base de los buenos a sus secuaces, que vienen a ser unos tíos con pijamas negros con huesos pintados (que me recuerdan a los masillas de los Power Rangers), un tío rojo peludo, un monstruo que parece hecho de mierda, una cosa verde con tentáculos, un mostachudo, una especie de insecto rojo y dos robots gemelos.
Así que para poder detenerles, uno de los buenos se ofrece para convertirse en Infra-Man, un ser atómico con células transistorizadas a las que se añade pura adrenalina para así duplicar su poder... sin olvidarnos del reactor solar miniaturizado que lleva en el traje... Vamos, una copia cutre de cojones de Ultraman con un disfraz rojo del todo a 100 con un casco descomunal de ojos saltones, hombreras como las de Piccolo en Dragon Ball y que antes de ponerse a volar hace tres mortales hacia atrás en el aire. Y tal es la fama de nuestro héroe que una niña le pregunta a su hermana mayor "¿Crees que yo llegaré a ser un Infra-Man?"... ¿Quiere eso decir que la niña quiere ser un hombre? xD
Y bueno, a partir de la aparición de Infra-Man la película se convierte en una ensalada de hostias estilo kung-fu caspa, aliñada con personajes estereotípicos, diálogos y situaciones delirantes y escenas absurdas que te dejan el culo torcido... hasta que llega la recta final en la que Infra-Man le corta varias veces la cabeza a la mala transformada en dragón (la cabeza se le regenera al instante) y al final se harta y la desintegra haciendo que el volcán Satán se vaya a la mierda.
Esta vez no me voy a extender mucho para no haceros demasiados spoilers de la peli (así podréis sorprenderos y descojonaros con las muertes de los monstruos entre otras cosas jajaja).
Así que ya os la estáis agenciando para verla (que además en el DVD viene una secuela bastarda que puede que comente algún día) porque es tan increiblemente delirante que váis a disfrutarla sí o sí mientras os partís la caja de la risa.
Recomendable 100%
19 agosto 2013
Bait (Carnada). Tiburones en el supermercado.
He de confesar que siento debilidad por las películas de tiburones. En general me atraen las películas de animales comehombres (en realidad, todas las pelis "con monstruo"), pero sobretodo las de tiburones. Y he visto algunas que pintaban, digamos, no muy bien, por el hecho de que eran de tiburones. Siendo sinceros, no es un “género” que dé para mucho, y creo que ya se dijo todo lo que había que decir sobre el tema con Tiburón del tito Spielberg.
Pero no por ello se han dejado de hacer pelis de tiburones, cuanto menos, entretenidas. Véase el caso de Deep Blue Sea, película que me encanta y que suelo revisitar de vez en cuando, aunque no sea precisamente un peliculón. Además, tiene algunos detalles que masacran un par de tópicos de estas películas que me encanta.
Pero no vengo a hablar de Deep Blue Sea, sino de una cinta más reciente que he visto exclusivamente porque era de tiburones y ni siquiera sabía muy bien de qué iba: Bait (Carnada). La verdad es que pensé que me encontraría con un truñaco tremendo que tendría que quitar y he de decir que no fue así. No es que Bait sea un peliculón, de hecho no es ni siquiera una buena película, pero es bastante entretenida y tiene cosas curiosas. Por lo menos, no es un insulto manifiesto a la inteligencia, que en éstos tiempos ya es mucho para este tipo de producciones casposas. Y eso que trata de tiburones en un supermercado, ahí es ná.
Tiene unos efectos resultones (no son los ignominiosos defectos especiales que se pueden ver en cosas como Shark Attack 3 y cintas del mismo pelaje). Las actuaciones son, como mucho, correctas, aunque sin llegar a los niveles vergonzantes que se ven por ahí. Tiene muchos tópicos y clichés, y al fin y al cabo, es lo mismo de siempre, pero al menos te entretiene un rato. Por lo menos, los personajes no son completamente gilipollas, aunque he de decir que esta cinta contiene una de las muertes más ridículas y estúpidas que he visto en una película (la del tío de la "superarmadura", y no diré más para no spoilear).
¿Y por qué tiburones en un supermercado? Porque hay un Tsunami que inunda media costa y unos tiburones se cuelan o son arrastrados al interior de un supermercado. A primera vista parece una tontería, y lo es, pero le da cierto toque de “originalidad”, por así decirlo. Vamos, no creo que exista otra película en la que haya tiburones en un supermercado.
En fin, en la peli puedes encontrar lo típico: personajes más o menos planos y estereotipados (aunque no gilipolludos del todo), actos heroicos (y ridículos), traiciones, rupturas, reconciliaciones, gente que se redime y que se encuentra a sí misma, un poco de plagio a Tiburón, etc. Y muertes. Algunas curiosas, otras más típicas. Mención especial a la parejita que se queda encerrada en su coche en el aparcamiento, que añaden un toque cómico que a mí me encantó. Típica parejita que suele dar repelús en otras pelis, pero que en esta tienen su toque simpático.
Si gustáis de estos “refinados” bocados (o este tipo de carnada, jeje, chiste malo del día), haceos con ella y echarle un vistazo. No cambiará vuestra manera de ver el cine, pero al menos os entretendrá un rato sin provocar una pérdida considerable de neuronas.
Pero no por ello se han dejado de hacer pelis de tiburones, cuanto menos, entretenidas. Véase el caso de Deep Blue Sea, película que me encanta y que suelo revisitar de vez en cuando, aunque no sea precisamente un peliculón. Además, tiene algunos detalles que masacran un par de tópicos de estas películas que me encanta.
Pero no vengo a hablar de Deep Blue Sea, sino de una cinta más reciente que he visto exclusivamente porque era de tiburones y ni siquiera sabía muy bien de qué iba: Bait (Carnada). La verdad es que pensé que me encontraría con un truñaco tremendo que tendría que quitar y he de decir que no fue así. No es que Bait sea un peliculón, de hecho no es ni siquiera una buena película, pero es bastante entretenida y tiene cosas curiosas. Por lo menos, no es un insulto manifiesto a la inteligencia, que en éstos tiempos ya es mucho para este tipo de producciones casposas. Y eso que trata de tiburones en un supermercado, ahí es ná.
Tiene unos efectos resultones (no son los ignominiosos defectos especiales que se pueden ver en cosas como Shark Attack 3 y cintas del mismo pelaje). Las actuaciones son, como mucho, correctas, aunque sin llegar a los niveles vergonzantes que se ven por ahí. Tiene muchos tópicos y clichés, y al fin y al cabo, es lo mismo de siempre, pero al menos te entretiene un rato. Por lo menos, los personajes no son completamente gilipollas, aunque he de decir que esta cinta contiene una de las muertes más ridículas y estúpidas que he visto en una película (la del tío de la "superarmadura", y no diré más para no spoilear).
¿Y por qué tiburones en un supermercado? Porque hay un Tsunami que inunda media costa y unos tiburones se cuelan o son arrastrados al interior de un supermercado. A primera vista parece una tontería, y lo es, pero le da cierto toque de “originalidad”, por así decirlo. Vamos, no creo que exista otra película en la que haya tiburones en un supermercado.
En fin, en la peli puedes encontrar lo típico: personajes más o menos planos y estereotipados (aunque no gilipolludos del todo), actos heroicos (y ridículos), traiciones, rupturas, reconciliaciones, gente que se redime y que se encuentra a sí misma, un poco de plagio a Tiburón, etc. Y muertes. Algunas curiosas, otras más típicas. Mención especial a la parejita que se queda encerrada en su coche en el aparcamiento, que añaden un toque cómico que a mí me encantó. Típica parejita que suele dar repelús en otras pelis, pero que en esta tienen su toque simpático.
Si gustáis de estos “refinados” bocados (o este tipo de carnada, jeje, chiste malo del día), haceos con ella y echarle un vistazo. No cambiará vuestra manera de ver el cine, pero al menos os entretendrá un rato sin provocar una pérdida considerable de neuronas.
16 agosto 2013
Spartacus: War of the Damned. EPICUS!
Un peplum, nada menos. Un peplum extraño, desfasado, que mezcla lo chabacano con lo sublime, el exceso con el intimismo, que utiliza un habla extravagante y deliciosa y con unos personajes impresionantes, tanto los buenos como los malos. Impecables, como siempre, desde Crixo hasta Saxa, desde el extravagante Julio César hasta Gannicus y, sobretodo, Espartaco y Craso, que se revelan casi como dos caras de una moneda. En palabras del propio Craso: “Ojalá hubieras nacido Romano”. Unos personajes que han muerto sin contemplaciones y que han sido relevados por otros igual de interesantes, hasta desembocar en esta guerra de los condenados que ya ha terminado.
¡Y cómo ha terminado! Quizá con el mejor episodio de la serie, o por lo menos entre los tres mejores, desbocándose por fin en una batalla épica que no tiene nada, pero nada que envidiar al cine de mucho mayor presupuesto.
El final era ciertamente conocido, pues así lo marca la Historia, siendo tan fieles como es posible a lo que sucedió (o se sabe que sucedió), pero tomando referentes de muchos lugares. La barrera entre los malos y los buenos es, en muchas ocasiones, difusa, pues no todos los romanos han aparecido como malvados, ni todos los esclavos como buenos.
La pregunda de quiénes y cómo morirán siguen indecisas hasta el final, hasta los últimos minutos, dándonos una última mitad de episodio épica a más no poder. Spartacus es, bajo mi opinión, una serie redonda, casi perfecta, contenida en sí misma sin intentar alargarla más de lo necesario, contando lo que se quería contar sin marear perdices ni alargar tramas ad nauseam como otras series que acaban desinflándose bajo el peso de su éxito, metiendo y sacando a los personajes cuando la narración los necesitaba: la incertidumbre de quién morirá (o más bien cuándo y cómo) se mantiene hasta el final, y nosotros gozamos de estos capítulos, de la inteligencia de sus guiones y de comprobar que se puede contar una historia ya sabida y que aún así nos sorprenda y nos maraville.
Una de las mejores series que yo haya visto, sin duda alguna.
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