En los comienzos del blog hablé de esta tetralogía de películas de Amando de Ossorio y las puse a caldo a base de bien. Os dejo los enlaces por si queréis echar un ojo:
- El buque maldito -
Pues bien, aquí vengo a partiros el cerebro diciendo que, incluso cuando les di caña en su día, las cuatro películas ya me gustaban y se las recomendaba a mis amigos e intentaba verlas con ellos (cosa que nunca conseguí y supongo que en parte por culpa de lo que escribí sobre ellas jajaja).
Mi primer contacto con la saga fue al comprarme en DVD El ataque de los muertos sin ojos sin saber lo que era (en esa edición horrible que veis en la foto de la derecha), pero estaba muy barata y el título y la sinopsis me conquistaron. Y a partir de ahí descubrí que eran cuatro películas y me las bajé del eMule, más que nada porque no las encontraba en DVD en las tiendas. Y me las vi todas seguidas y me molaron (unas más que otras).
He de decir que años más tarde conseguí el DVD de La noche del terror ciego el cual vendí al poco tiempo, al igual que acabé haciendo con El ataque de los muertos sin ojos, la cual me volví a comprar años más tarde... Y sí, no hay quien me entienda jajaja.
Y entonces, ¿por qué las puse a caer de un burro? En parte fue por generar polémica a los fans del fantaterror y de la tetralogía en sí, en parte por intentar que algunas personas se riesen y en parte porque, aunque me gustan, tienen muchos sinsentidos, cambios absurdos de unas a otras, y cosas que me cabrean. Y ojo, que no por ello lo que comento de ellas es mentira, porque los sinsentidos están ahí, así como la cutrez de muchas de sus escenas y efectos, pero aún así me gustan jejeje.
Me gustaría volver a escribir sobre ellas sin meterles tanta caña, pero se perdería la magia (y me atragantaría con mi propia bilis), así que lo que voy a hacer es ordenarlas aquí de la que más me gusta a la que menos, y de paso os dejo una foto para que termine de descolocaros por completo.
1. El buque maldito. Es la que más me gusta por la historia en el barco fantasma, que es donde están los templarios.
2. La noche del terror ciego. La primera de la saga, la que tiene mejor guión y calidad pero no por ello es la que más me divierte.
3. La noche de las gaviotas. Un gran cierre con buenas escenacas y con una historia curiosa sobre las gaviotas que dan nombre a la película.
4. El ataque de los muertos sin ojos. Que el ataque al pueblo sea tan lento es lo que peor llevo de la película, aunque las muertes casi lo compensan.
Terminaré diciendo que estas ediciones en blu-ray las está sacando la gente de Gabita Barbieri Films.
Ya sacaron La noche del terror ciego en edición limitada a principios de año (creo recordar) y este 10 de diciembre sacan El ataque de los muertos sin ojos también en edición limitada a 500 copias (podéis comprarlas en Amazon, pero si las pedís desde su cuenta de facebook os ahorráis los gastos de envío y son gente maja que responden rápido y bien jejeje). Así que espero que tengan suerte consiguiendo los derechos de las 2 restantes y las saquen para poder tener la tetralogía en buenas condiciones, como se merece, porque las ediciones que había en DVD eran un despropósito.
Así que ya sabéis, a comprarlas en blu-ray y a disfrutarlas, sobre todo ahora que se están editando grandes películas del fantaterror español como es debido. Echadle también un ojo a la Colección Fantaterror del Setanta-nou (que vende parte de lo que tiene en su tienda física en la página de TeeJuanita), que están sacando cosas como No profanar el sueño de los muertos de Jordi Grau o Pánico en el Transiberiano de Eugenio Martín, que son dos maravillas que, como podéis ver, también tengo jejeje.




















¡Muy buenas!
Finalmente llegamos a la última película de la saga, la que terminó de destruirme el cerebro e hizo que me sangrasen los ojos... Disfrutad de este último artículo sobre esta mítica tetralogía de culto (fuera de España, porque aquí ni de coña jajaja) que hará que te lo pienses dos veces antes de volver a ver otra película de Amando de Ossorio.
Ha habido un momento, justo antes de empezar a escribir este artículo, en el que he pensado "con lo malas que son estas películas, ¿debería seguir escribiendo sobre ellas?". Entonces me he dicho a mi mismo "Tengo que prevenir a la gente para que no sufran y se lleven una gran decepción después de ver semejantes ñordos y puedan saber de antemano lo que van a visionar". Así que aquí estoy con una tercera entrega sobre esta tetralogía de los muertos sin ojos, de los Templarios de Amando de Ossorio.
Hoy le toca el turno a la segunda película de esta saga, que poco tiene que ver con la primera parte.
La casa de los 1000 cadáveres, de Rob Zombie. Esta sucesión de imágenes en movimiento, una vuelta de tuerca a la, para mí, inefable La matanza de Texas, me produjo tal mortal aburrimiento y estupor, que ni siquiera fui capaz de quitarla del dvd en toda su eternizada extensión. A excepción de los primeros minutos, en donde se da un diálogo bastante divertido, el resto de la cinta me parece una amalgama de exabruptos fílmicos, de idas de olla, de aburrimiento, con imágenes inconexas intercaladas. Como si alguien pasado de setas se hubiera comido La matanza de Texas y, mientras se metía rock enfermizo en vena hubiera vomitado esta cosa. En serio, menos mal que no la vi solo y no tuve que pasar el calvario ídem. Aún hoy no entiendo el por qué no la quitamos.
Dog Soldiers, de Neil Marshall. Película que no puede ser tomada en serio, un subproducto de serie B contemporáneo que sólo merece la pena ver para reírse de sus errores e incoherencias. Por lo menos, pasas un rato simpático si no la ves solo riéndote de casi todo lo que sucede en pantalla, como esos hombres lobo con cabeza de rata hipertrofiada, esas tripas hechas con chorizo, esa intensísima luz nocturna que se filtra por todas las ventanas (sería que la luna se había metido un chute de neón o algo). Bueno, y los diálogos, que no tienen desperdicio. El resultado de una simpática diarrea.
La brigada de los zombies, de Carmelo Musca y Arrie Pattison. Esta película, de la cual me perdí un trozo, nos cuenta, grosso modo, que unos soldados muertos de la guerra de Vietnam vuelven a la vida porque demolen el cementerio donde reposas sus restos. Bien, los zombies, que solo pueden salir por la noche, tienen colmillos y llevan artículos de periódicos en los bolsillos que justifican su venida a este mundo para vengarse de los vivos y que enseñan a una de sus víctimas. La película es un bodrio australiano infumable en el que sale un samurái zombi en calzoncillos, la chica del protagonista suelta una perlita tal que así: “Tendré suerte si veo salir el sol antes de que amanezca”, invocan a unos soldados muertos para que les ayuden a matar a los zombies y otro tipo de genialidades. Digna del museo de los horrores.
Me bebo tu sangre, de David E. Durston. Este aborto del celuloide trata sobre una panda de hippies satánicos que van por ahí celebrando ritos y no sé qué hostias. Un día llegan a un pueblo y violan a una de las chicas, que curiosamente está saliendo con uno de ellos, y luego okupan una casa cercana. El hermano de la chica decide vengarse de ellos dándoles a comer unas empanadas con sangre de perro rabioso. Los desgraciados que comen la tarta se convierten en unos “infectados” cutres y pirados que tienen miedo al agua y que van matando gente por ahí, incluso luchan dos de los hippies entre sí Al final convierten a todo el pueblo y matan a todos menos a la chica y al niño. Aunque tiene bonitas escenas como cuando se ve a un miembro del “equipo técnico” entero, de pie a la izquierda de la imagen, o en una superpersecución se ve cómo uno de los “infectados” se tropieza y cae, para levantarse despistado sin saber muy bien cómo seguir la escena. Y al final hay una escena de un tío corriendo por el campo que no sé a qué viene. En fin, escenas inconexas, defectos especiales y demás boñiga.
Forbidden Zone, de Richard Elfman. Esta absoluta ida de olla del hermano del conocidísimo compositor Danny Elfman es una psicotropía donde viejos hacen el papel de niños, la gente folla con la ropa puesta, los números musicales son surrealistas y de distintos estilos. El único número que de verdad me gusta es el del diablo, que interpreta Danny Elfman. La cosa va de que Frenchy se va por el sótano hasta la Zona Prohibida y su abuelo y su hermano pequeño, interpretado por un tipo más viejo que el que hace de abuelo, van a sacarla de allí. Supongo que pretendía ser una versión extraña de Alicia en el País de las Maravillas. Y extraña desde luego es. Quizá una de las películas más raras que he visto. Sale un tipo con cabeza de rana hecha con cartón piedra, los escenarios están dibujados (y cuando alguien atraviesa una ventana suenan cristales pero no es más que papel pintado) y hay personajes dementes y profundamente perturbados. En fin, una cinta “de culto” que hay que ver, aunque sólo una vez. Yo por lo menos.
House of the dead del inefable Uwe Boll. Bueno, poco puedo comentar de esta cosa de la que sólo aguanté treinta minutos, pero fueron suficientes como para hacerme sentir algo parecido a una colonoscopia hecha por el doctor Mengele, pero en el cerebro. Lo único bueno de la película son las escenas del videojuego, y ni eso, porque encima salen las del videojuego censurado con la sangre naranja y verde. Pa mear y no echar gota.
Considerada fuera de este país como una obra maestra del cine de terror (incluso de culto), he de decir que la Tetralogía de los Templarios perpetrada por Amando de Ossorio es bastante insufrible para los profanos de este tipo de cine. Se compone de cuatro películas (que no tienen mucho que ver entre si) y que rozan la serie z. Podría escribir directamente "Es una mierdaca de proporciones inimaginables" y ya está, pero sería injusto, porque hay ciertas cosas que no están mal del todo. En esta primera parte voy a analizar brevemente (no quiero que sufráis mucho), la primera película de la tetralogía.