24 septiembre 2008

El cine de Takashi Miike, primera parte: Visitor Q

Carlito's

Aprovechando la entrada sobre cine gore japonés que nos ha traído mi compañero, quiero comenzar una pequeña serie de artículos sobre el personal cine de este director que me encanta, Takashi Miike. Empecemos.

Título original: Bijitâ Q
Género: Drama / Humor negro
País: Japón
Duración: 84 minutos
Año: 2001
Director: Takashi Miike
Guión: Itaru Era
Intérpretes: Fujiko, Jun Muto, Kenichi Endo y Shoho Nakahara
Música: Koji Endo
Fotografía: Hideo Yamamoto
Producción: Reiko Arakawa y Susumu Nakajim

Sinopsis:
Un reportero televisivo venido a menos, intenta rodar un documental sobre la violencia juvenil y el sexo. Para ello es capaz de todo, hasta de grabar cómo apalean a su propio hijo y de grabar cómo contrata los servicios de su propia hija. Entra en escena un extraño, al que se le denomina Q, que pasa a formar parte de la familia, en la que el hijo pega a la madre, la madre es adicta a la droga y el padre está pasadísimo de rosca.

Comentario:
Bien, esta es una película clave en la filmografía de este más que interesante director. Pero a la vez es una película que no recomiendo a todo el mundo, ya que es bastante perturbadora. En esta cinta, Miike se dedica a poner ante nuestros ojos a una familia cuya disfunción está más allá de todo límite y que, supongo yo, representa en cierta manera lo más sórdido de la sociedad (en este caso la sociedad japonesa).
La madre es una adicta a las drogas que se prostituye para poder comprarlas y que, debido al visitante, descubre una extraña filia, y es apretarse los pechos para sacar la leche (obsesión que da lugar a unas escenas de los mas surrealistas y, de manera algo retorcida, divertidas).
El hijo maltrata a su madre de todas las formas posibles, incluso tiene un armario lleno de instrumentos para tal fin, pero a su vez es maltratado por sus compañeros de instituto, que le humillan y le pegan, incluso le lanzan petardos y cohetes a la casa.
La hija, que sale bien poco, es una prostituta que se acuesta con su padre, y que le cobra más dinero de lo normal por “correrse demasiado pronto”.
Y el padre, que es sin duda el más torcido de todos, hace cualquier cosa para rodar sus documentales (en uno de ellos, unos chicos a quienes estaba filmando, le meten el micrófono por el culo mientras lo graban y, lo peor de todo, es que el tío se lo da a su jefa para que lo retransmita). También se despierta en él la necrofilia, al tirarse a su jefa después de matarla y llevarla a su propio invernadero, lo que dará paso, tras una escena bastante escatológica, a la escena más divertida de la película, la escena de la “desconexión”.
El Visitante Q, sin demasiadas explicaciones de por qué está allí (de hecho, ninguna), actúa en cierta manera como conductor de la película, siendo la causa de algunos de los cambios y actos de esta gente, o como simple testigo de los mismos, hasta llegar al final, atípico y desfasado y, en cierta forma retorcida, feliz.
Pero toda esta sordidez y retorcimiento está, en cierta manera, “rebajada”, o más bien filtrada por el humor negro que vela toda la película. Es decir, las escenas son duras, sí, son perturbadoras, sí, pero están llevadas casi al esperpento, causando unas sensaciones extrañas y contrapuestas, al provocar desagrado y hacer gracia al mismo tiempo. La escena de la necrofilia es un buen ejemplo. Es una secuencia, a todas luces, desagradable y retorcida, pero está llevada de tal manera que no puedes sino reírte ante lo que estás viendo.

Resumiendo, es una película extrema, repulsiva, impactante y cien por cien Miike. No sabría decir si se disfruta o si se sufre, sólo que resulta imprescindible para todo aficionado al cine de Takashi, y para los que gusten de películas en las que no importan los límites que haya que rebasar para exponer sus temas e ideas.


(haz clic en las imágenes para verlas más grandes)

Un poco de gore japonés

Imphios

Hoy voy a comentar tres películas gore japonesas. Un festín de sangre y entrañas que no os podéis perder.

The Machine Girl, de Noboru Iguchi.
Ami, una joven estudiante, prepara su venganza particular sobre los asesinos de su hermano. En el proceso, pierde un brazo y lo sustituye por una ametralladora para terminar su cometido.
La película comienza con una escena impresionante en la que Ami machaca a unos matones: a varios les deshace la cabeza a balazos, a otro le corta un brazo y la sangre sale a chorros (como si de una manguera se tratase), etc. Y todo en plan Serie B, casi estilo grindhouse, que se mantiene durante toda la película. Es una fantasmada bastante gore y aún sin tener un gran guión, es entretenida. Las escenas de las muertes son muy violentas (y alguna que otra muy cutre) y hay muchísima sangre. Una cosa a destacar para los fans de Evil Dead (como yo), es que al final la protagonista acaba llevando una motosierra al más puro estilo Ash.

Tokyo Gore Police, de Yoshihiro Nishimura.
Ruka pertenece a un escuadrón especial de la policía que se dedica a erradicar las mutaciones humanas que hay por culpa de un virus creado por un “mad doctor” conocido como Key Man.
Chicas con vaginas transformadas en bocas de dientes afilados y con senos que expulsan ácido, narices con forma de falos, chicos con penes convertidos en cañones… Sangre, vísceras y entrañas, y fluidos varios en una película muy exagerada y sorprendente. No apta para estómagos débiles.

Ichi the killer, de Takashi Miike.
Un jefe Yakuza desaparece con 100 millones de yenes, y Kakihara y su clan deciden buscarle, pues creen que le ha sucedido algo. Entonces descubren que el jefe ha sido asesinado por un hombre llamado Ichi, un pirado que cuando pierde el control hace trizas a la gente, literalmente.
Esta película es una orgía de sangre y entrañas. Es macabra, bestia, exageradídisima y enfermiza, pero para la gente que nos gusta el gore, disfrutamos como niños. Kakihara es un personaje sádico que usa técnicas de interrogación tales como colgar a una persona desnuda clavándole ganchos por todo el cuerpo y echarle aceite hirviendo encima… Ichi es un chaval joven con un trauma, y que cuando pierde el control saca unas cuchillas de las playeras y hace unas carnicerías que ni “Jason Voorhees”. Hay escenas pasadísimas de rosca, efectos muy buenos (y algunos un poco cutres pero que te hacen reír) y buenas actuaciones, como suele pasar en los films japoneses. Un 10 de película que recomiendo a todo el mundo.


(haz clic en las imágenes para verlas más grandes)


22 septiembre 2008

Tetralogía Templaria de Amando de Ossorio - Parte 4: La noche de las gaviotas

Imphios

Finalmente llegamos a la última película de la saga, la que terminó de destruirme el cerebro e hizo que me sangrasen los ojos... Disfrutad de este último artículo sobre esta mítica tetralogía de culto (fuera de España, porque aquí ni de coña jajaja) que hará que te lo pienses dos veces antes de volver a ver otra película de Amando de Ossorio.
Nota: posiblemente comente alguna que otra película de Amando de Ossorio. Soy masoca, lo sé...

La película empieza bien, con los Templarios (vivos, pues es una escena del pasado) realizando uno de sus ritos en el que cogen a una chica que está de muy buen ver (¡qué cuerpazo se gasta, copón!) y la llevan a su castillo. Allí la atan, le rasgan las ropas dejando sus pechos al fresco y la apuñalan. Luego le sacan el corazón, aún latiendo, y lo introducen en la boca de una estatua a la que hacen honor con sus rituales. Después le chupan la sangre a la chica. Y hasta ahí todo bien, pero entonces la historia pasa al presente y es una mierdaca de cuidado.

Henry y su mujer se mudan al pueblo de los Templarios y no son bien recibidos por los lugareños. Esta gente se dedica por la noche a atar a una chica joven, vestida con un camisón, a una roca que hay en la playa. Entonces los templarios, haciendo gala de su lentitud habitual, se levantan de sus tumbas (siguen siendo las mismas escenas de la primera película: copy-paste, para no gastar presupuesto), van a la playa cabalgando (y el trote de los caballos, como en toda la saga, suena como si estuviesen dentro de una caverna) y se llevan a la chica a su castillo para lo que ya sabemos. Henry y su mujer se mosquean porque empiezan a ver gaviotas volando por la noche (cosa ilógica pero que tiene explicación). Una chica del pueblo, que está de sirvienta en la casa de Henry, y un tío que habla sobre él mismo en tercera persona, les cuentan la siguiente historia: los caballeros del mar (refiriéndose a los Templarios) vinieron de Francia huyendo por sus actos satánicos. Y entonces, cada siete años, suenan sus campanas y los caballeros salen del mar para sacrificar a siete chicas durante siete noches seguidas. Y las gaviotas que vuelan y graznan por la noche son las almas de las muchachas sacrificadas... ¿Seré yo el único que ve incongruencias en la historia? Porque, por ejemplo, me dicen que los Templarios salen del mar pero se les ve salir de un cementerio (que se supone que está dentro del castillo). Pero bueno, seguiré con la historia. Una noche, le llega el turno de ser sacrificada a la sirvienta de Henry y éste va a la playa a salvarla, con lo cual cabrea a los Templarios, que les seguirán por el pueblo hasta su casa para acabar con ellos. El ataque a la casa es lento y malo. Henry, su mujer y la sirvienta consiguen escapar en los caballos de los Templarios, pero son conducidos al castillo de éstos. La sirvienta se cae del caballo en la playa y se la cargan (se supone que es de noche pero se ve el sol reflejarse en las espadas de los Templarios). Y allí, Henry y su mujer acaban con los Templarios de la forma más cutre que he visto en mi vida: vuelcan la estatua a la que los templarios ofrecían los corazones y ésta se hace pedazos. Entonces los templarios caen al suelo (como no, lo más lento posible) y se desangran por las cuencas de los ojos (¿¿??). Y ya está. Este es el épico final de esta "maravillosa" tetralogía Templaria de Amando de Ossorio que causa tanto furor fuera de nuestro país.
Por cierto, el día y la noche son lo mismo en esta película. Porque hay veces que en un cambio de escena pasa de la noche cerrada al día.

Resumiendo:
Es una película con una historia más trabajada que en las anteriores (pero eso no quiere decir que sea buena). La ambientación está currada, parece una película americana de serie b. Las actuaciones son más que correctas y la música es cojonuda. Un aliciente para ver esta película son las chicas, todas están jamonas (y algunas enseñan cacho). Aunque, si queréis conservar vuestra salud mental, no os acerquéis mucho a esta saga. Yo morí un poco por dentro después de verlas todas, y tras escribir estos artículos y rememorarlas, he muerto más aún jajaja.

21 septiembre 2008

Tetralogía Templaria de Amando de Ossorio - Parte 3: El buque maldito

Imphios

Ha habido un momento, justo antes de empezar a escribir este artículo, en el que he pensado "con lo malas que son estas películas, ¿debería seguir escribiendo sobre ellas?". Entonces me he dicho a mi mismo "Tengo que prevenir a la gente para que no sufran y se lleven una gran decepción después de ver semejantes ñordos y puedan saber de antemano lo que van a visionar". Así que aquí estoy con una tercera entrega sobre esta tetralogía de los muertos sin ojos, de los Templarios de Amando de Ossorio.

Lo primero que vas a pensar si has visto antes La noche del terror ciego y El ataque de los muertos sin ojos es: "¿dónde está el pueblo del que salen los Templarios?". Pues la respuesta es que en esta película ha sido sustituido por un galeón que va a la deriva en alta mar envuelto en una misteriosa niebla. Esta vez mencionan la palabra Templarios (¡ya iba siendo hora!), pero tampoco lo son. Son una orden derivada de los Templarios que practicaban ritos satánicos y bebían sangre humana para vivir eternamente. Además, su símbolo es una mezcla de los dos que salen en las películas anteriores: es un Ankh rodeado por un círculo en llamas. El caso es que estos, llamémosles zombies, vuelven a caminar en postura de Sr. Burns, aunque ya no hay ralentizaciones de cámara cuando aparecen en escena (un punto a favor). Hay cosas raras y que no tienen sentido, como que a una de las chicas que atrapan, en vez de chuparle la sangre, lo que hacen es levantarla y lanzarla a la bodega del barco. Estos personajes también retroceden ante una cruz en llamas (como vulgares vampiros). Y para explicar el por qué estos engendros van en el galeón que está en una dimensión distinta a la nuestra (¿¡!?) dicen lo siguiente: el capitán del galeón, que se apodaba "El Holandés" (¿será este barco el famoso Holandés Errante?) llevaba en su bodega un tesoro y a las momias de los Templarios (procedentes de oriente) en cajas de madera. Y después, directamente te dicen que los Templarios vuelven a la vida por la noche para seguir con su orgía de sangre. Y esa es la explicación...
La ambientación oscura y a veces opresora que han creado en la película, consigue meterte un poco en la historia (aunque a veces sea tan oscura que no se ve una mierda).
La película tiene algunas situaciones absurdas, como cuando una de las chicas, después de que uno de los Templarios le agarre del cuello (que es lo más cutre del universo) y se lo desgarre (pero la chica no tiene herida alguna) intenta escapar de la bodega subiendo por las escaleras reptando por ellas... ¿¡para que usar las piernas cuando te puedes arrastrar cual serpiente!?
Al final, para deshacerse de los zombies, como no pueden quemar el barco porque las maderas están demasiado húmedas (aunque luego el barco arde solo) a los protagonistas no se les ocurre otra cosa que lanzar a los Templarios por la borda dentro de sus cajas.

Resumiendo:
Una película que carece de guión pero que se deja ver, con una orden derivada de los Templarios que son cadáveres chupasangre (pero que en ningún momento chupan sangre), chicas que están muy bien (incluida una joven Bárbara Rey) y actuaciones decentes. Algunas escenas han sido alargadas sin ningún sentido (salvo el de aburrir al espectador) pero en general es pasable (salvo las escenas en las que la gente huye de los Templarios, que siguen siendo ridículas). La banda sonora sigue en su línea y no defrauda. Y para rematar, la película termina con una gran escena final en la que los templarios salen de las aguas del océano para matar a los supervivientes. Sin duda, ésta junto con La noche de las gaviotas (que es la película que cierra la saga) es digna de ser vista, aunque sólo sea una vez.

20 septiembre 2008

Orgazmo, un gatillazo de Trey Parker

Carlito's

Título original: Orgazmo
Género: Comedia / Ciencia ficción / Serie B
País: Estados Unidos
Duración: 83 minutos
Año: 1997
Director: Trey Parker
Guión: Trey Parker
Intérpretes: Jeanna Fine, Jill Kelly, Melissa Hill y Trey Parker
Música: Paul Robb
Fotografía: Kenny Gioseffi
Producción: Fran Rubel Kuzui, Jason McHugh, John Frank Rosenblum y Matt Stone
Sinopsis: Joe Young es un predicador Mormón en Los Ángeles. Un día llama a la puerta de de un director de películas porno, Maxxx Orbison, que está buscando un tipo duro para que protagonice su última película, Orgazmo. Maxxx queda impresionado con Joe, ya que les da una ensalada de hostias a los matones del director cuando quieren echarle. Así que le da el papel principal en su nueva película. Joe se hace amigo de Ben, que en la película toma el rol de su ayudante y quien crea de verdad la pistola que utilizan en la película, la cual emite un rayo de luz que proporciona orgasmos. Pero los problemas empiezan cuando la novia de Joe, Lisa, ve su video en una tienda y quiere que Joe lo deje. Pero el director no está dispuesto a perder al protagonista de Orgazmo, una serie de películas que son un auténtico bombazo, y hará lo que sea para que Joe siga trabajando para él.

Comentario:
Uno de los creadores de la serie South Park se embarca en esta extraña comedia que pretende ser guarrindonga, pero que no lo es tanto. Es curioso como en una película que se basa totalmente en el ambiente de los rodajes porno, no se ve ningún desnudo ni escenas subiditas de tono, ya que cada vez que va a salir alguien en pelotas a un actor se le ocurre poner el culo ante la cámara. Y resulta aún más curioso porque en la película salen actrices y actores porno reales. En fin, aparte de eso, la película tampoco es que tenga mucha gracia, con unos defectos especiales más que cutres. La pistola lanza-rayos-orgásmicos es de risa, los trajes parecen sacados de la serie de Batman antigua, supongo que intencionadamente, así como las situaciones que se dan en la película porno que ruedan, absolutamente típicas de ese tipo de seriales, excepto que aquí se resuelven follando. Las actuaciones no son del todo malas y la historia en sí es un poco tonta. Además, nadie se cree que alguien se busque un doble para las escenas de sexo, ya que nuestro protagonista no las aprueba. ¿Quién coño desaprovecharía esas oportunidades? Total, ya que vas a salir en una peli porno, por lo menos aprovecha. Sin mencionar que Joe es la encarnación mormona de Bruce Lee, por lo menos.
La película, pese a su breve duración, es bastante lenta, o quizá es que se hace pelín larga. De hecho, Joe sólo es Orgazmo dos veces (fuera del rodaje, claro), la primera para salvar al dueño de un bar japonés al que van a comer, y al final de la película en el enfrentamiento final. Las dos veces resulta bastante ridículo.

En fin, una película algo sosa, surrealista, pero que para pasar el rato no está del todo mal. Pero si alguien esperaba ver una comedia gamberra con despelote y demás tipo Porkys y otras, o una desbarrada parodia del género de superhéroes (como yo me esperaba, y más viniendo de alguien como Trey Parker), que no se acerque a ella con demasiadas ilusiones, ya que es una cinta bastante descafeinada y que se acerca más a las antiguas películas de ciencia ficción de serie B que a otra cosa. Eso sí, sin monstruitos de cartón piedra para echarse unas risas con ellos.