Cuando estoy con mis amigos y sale en nuestras conversaciones el cine turco, no podemos evitar esbozar una sonrisa (y al final acabamos a carcajada limpia). Y es que las películas turcas tienen un "algo" que otras no tienen: cutrez absoluta. Todas las películas turcas que he visto eran malas a más no poder. No obstante, me he divertido viendo todas y cada una de ellas.En estas películas, hay escenas sin sentido alguno, luchas de artes marciales con supervelocidad, espadas de cartón, escenas extraídas directamente de las correspondientes películas originales que versionan, tonos rarísimos de color, actuaciones de risa, y un largo etcétera de elementos curiosos.
El caso es que incluso he llegado a convertirme en fan de un actor turco que en todas sus películas sale practicando artes marciales: Cüneyt Arkin.
Los que ya conozcáis este cine (y seguro que sois muchos), le habréis visto en "Lion Man" y "Ölüm Savaşçisi" entre otras. ¡Qué gran hombre!
Pues en esta primera parte (voy a hacer varias), como no podía ser de otra manera, voy a comentaros una película de Cüneyt Arkin (que vuelvo a repetir que este tío ¡es muy grande!).
Dünyayi Kurtaran Adam de Çetin Inanç, la llamada Star Wars turca, fue la primera película que vi de este "maravilloso" cine y me quedé impactado (creo que esa es la palabra más adecuada). Desde el momento en que empieza con un batiburrillo de escenas (algunas de ellas sacadas directamente de Star Wars) en las que te meten en la historia, o eso pretenden porque no hay dios que se entere, ya ves que no es una película a la usanza.
La cosa va de que las razas, religiones y países en la Tierra se unificaron y conquistaron el espacio, pero más tarde la Tierra explotó en pedazos por las bombas nucleares. Entonces los hombres intentaron alcanzar la inmortalidad... Por el ansia de poder hubo más luchas y la Tierra (que supuestamente estaba destruida) se tuvo que enfrentar a un nuevo enemigo, "el rayo láser", que la destruyó convirtiéndola en polvo... Y ya van dos destrucciones de la tierra... Entonces, los terrestres empezaron a defender la Tierra (2 veces destruida) con un escudo hecho con la mente humana y la voluntad... pero la Tierra era destruida cada vez que la disparaban con el rayo láser... y creo que ya no cuento más, porque se os puede licuar el cerebro...
Los dos mayores guerreros turcos (uno de ellos hermano no declarado de Georgie Dann y el otro es el Puma, jajaja), son enviados a buscar al enemigo desconocido de la Tierra, que está en una nave con paredes cubiertas de gotelé... El caso es que este malo no se pone de acuerdo en lo que quiere hacer con la Tierra, porque a ratos dice que la va a destruir, y cuando le da la neura dice que la Tierra será suya... o que también dice que para el no existe el tiempo, pero luego resulta que dice tener mil años... ¿pero en qué quedamos?
Nuestros amigos comienzan volando en naves espaciales de las que sólo se ve la cabina, y al fondo, en croma, pues han puesto una sucesión de imágenes de Star Wars, con lo cual hay cambios de escena en el fondo pero la cabina sigue igual.
Después de una batalla absurda en la que hay más escenas de Star Wars sin ningún orden concreto, nuestros héroes caen con sus naves a un planeta desconocido y se ponen a andar entre montañas pensando en la posibilidad de estar en un planeta habitado sólo por mujeres... y de repente se encuentran frente a las tres grandes pirámides y la famosa esfinge... ¿¡WTF!?
A partir de ahí la película tiene menos sentido aún y sólo hay escenas de luchas contra monstruos/extraterrestres/indefinidos... algunos se parecen a Elmo pero de adulto, otros son tíos vendados, uno lleva una máscara con cara de chino (¿?), otro es un tío pintado de verde... y no os digo más porque es demasiado. Eso si, estas escenas de artes marciales no tienen desperdicio. Cutres como ellas solas, con golpes que no matarían ni a una mosca, saltos interminables en camas elásticas para luego acabar con patadas cutres y luchas con una espada que parece de cartón y que muchas veces cogen por la hoja sin cortarse... siempre con la música de Indiana Jones de fondo.
Para no eternizar el texto, voy a resumir más aún los acontecimientos:
Los héroes llegan a una población humana reprimida por el malo e intentan salvarles, lo cual sólo pueden hacer matando al malo, que resulta ser un mago de la Tierra. Se entrenan atándose piedras enormes a los tobillos para saltar, pegando patadas a rocas o reventándolas a hostias, dando manotazos al suelo y saltando eternamente sobre camas elásticas (escenas tronchantes a más no poder). Entonces hay más luchas hasta que nos cuentan una historia que pa qué... Nos cuentan que el planeta en el que han caído los protas era un pedazo de la tierra que se perdió en el espacio... La tribu del Islam era la más fuerte y era el modelo a seguir. La gente se alejó de dios y empezaron las guerras y el mundo se convirtió en el blanco de todo el mal del universo... Los supervivientes creyentes se reunieron alrededor de una montaña de cobre que fundieron para crear una espada y unificaron todo el poder de la humanidad en un cerebro. Y nuestro héroe guay, el que se parece al Puma, debe ir a buscarlos para matar al malo... ¿¡Qué clase de mente puede pensar una historia de este tipo!?
El caso es que al final funde la espada y el cerebro, mete las manos en el cobre líquido (lo cual debería habérselas deshecho) y al sacarlas tiene puestos unos maravillosos guanteletes de cobre cutres de cojones. Al final de la película, es con estos guanteletes con los que, con un certero golpe de karate, parte al malo por la mitad de arriba abajo (aunque cada mitad tiene la nariz completa).
En resumidas cuentas, cutrería, cenutrios, caspa, personajes plagiados de Barrio Sésamo y un clon de Georgie Dann y otro de el Puma. Como película, es de lo peor que existe... pero si queréis descojonaros vivos en una tarde aburrida junto a vuestros amigos, os la recomiendo.
El Puma y Georgie Dann preparados para armar jarana.
El entrenamiento de los campeones: dos rocas atadas a las
piernas para dar saltos y fortalecerse.
Que pusieran una máscara de chino a un tío en vez de caracterizarle
o contratar a un chino de verdad dice mucho de esta película XD
Los superguanteletes invencibles conseguidos tras fundir
un cerebro de energía y una espada de cartón piedra que a su
vez había sido forjada con una montaña fundida...
Elmo creció y junto a su familia se volvió un camorrista.
Gran escena esta en la que el malo, a pesar de estar partido por
la mitad, tiene la nariz entera en las dos mitades del cuerpo.






Guinea pig, Flowers of flesh and blood, de Hideshi Hino. En esta enfermedad visual japonesa, que pertenece a una serie de películas, que fue tomada como una snuff verdadera (incluso se inició una investigación debido a una denuncia del actor Charlie Sheen), nos presenta a un tipo vestido de samurai, que inyecta a una mujer una droga que convierte el dolor en placer. Tras esto, se dedica a la metódica amputación de los miembros de la chica, así como a abrirle el vientre, creando una depravada “obra de arte”. Después se nos ofrece una panorámica de los demás “trabajos artísticos” del tipejo este, como cuerpos en la bañera plagados de gusanos y cosas así. El tan ajeno concepto que tienen de ver el arte y la belleza a través de la violencia. Para estómagos duros.
Ilsa, la loba de las SS, de Don Edmons. ¿Qué decir de una película que hasta el propio director se avergonzó de haber hecho? La cinta, considerada de culto, trata sobre una oficial de las SS que en nombre de la guerra realiza los experimentos (torturas) más aberrantes que se le ocurren, mientras se pasa por la piedra a todo el que puede. Mezcla de sexo y violencia, no es más que un compendio de escenas realmente brutales (las torturas), escenas muy subidas de tono y un gran empeño en mostrarnos el voluptuoso cuerpo desnudo de Dyanne Thorne. Poco más tiene esta película que, de hecho, sólo he visto a trozos. Las otras dos películas de la trilogía son más de lo mismo.
Saló o los 120 días de Sodoma, de Pier Paolo Passolini. Una de las películas más desagradables de la historia. Inspirada en el libro del Marqués de Sade, trata sobre unos aristócratas fascistas totalmente depravados, que tienen a un montón de jovencitos como meros esclavos, y a los que hacen pasar por todas las vejaciones y humillaciones posibles. Consta de cuatro segmentos temáticos o círculos: el Anteinfierno, donde los jóvenes son capturados. El círculo de las manías, donde los fascistas se dedican a saciar su apetito sexual con los chicos y chicas de las formas más humillantes. El círculo de la mierda, donde se prepara un festín con la mierda de los pobres chavales. Y por último el círculo de la sangre, donde los fascistas torturan, matan y violan de las formas más crudas y gráficas a los jóvenes. Un encanto de película, vaya.
The burning moon, de Olaf Ittenbach. Cinta de ultragore alemán, en la que un chico drogadicto se queda una noche al cuidado de su hermana, y no se le ocurre otra cosa que contarla dos historias a cada cual más macabra. En la primera, menos “interesante”, un trastornado se pela a la familia de su novia en una sangrienta masacre. En la segunda, un cura rapta chicas y las sacrifica en honor de Satán. En esta segunda historia, lo realmente “interesante” es la extraña visión del infierno que vemos en ella. Casi parece un manicomio surrealista, con gente perturbada (claro), amputaciones, almas torturadas y cosas extrañas. Para ponérsela a tu hermano pequeño.
Das komabrutale duell, de Heiko Fipper. Cinta muy bizarra y amateur que es casi imposible de ver entera, que más que rodada, parece haber sido vomitada por alguien. Gore de baratillo, exagerado y al peso. Escenas brutales (pero cutrísimas) que se suceden una detrás de otra casi sin solución de continuidad, de un cutrerío tal que llega un punto en que la sangre parece barro. O es barro. Debe tener un argumento, pero merced a mi salud mental no me he molestado en averiguarlo.
Holocausto caníbal, de Ruggero Deodato. Esta sí que la he visto entera. Un tío, no recuerdo si es explorador, documentalista o qué carajo (no iba a volver a ver esta cosa para asegurarme, la verdad), encuentra el metraje de un grupo que había ido a hacer un documental sobre caníbales. Al ver la película, descubren una panda de cabrones que matan animales, violan a una nativa y queman un poblado. Por supuesto, encuentran la muerte al final. En fin, algo de sexo turbio, violencia que se pretendía “real”, muertes de animales (estas escenas sí eran reales), barro, sangre y caníbales. Una lindeza digna para limpiarse el culo tras ir de vientre. Poco o nada recomendable. Como cualquier cinta de “cine” mondo.
Título original: The Toxic Avenger