miércoles, septiembre 24, 2008

El cine de Takashi Miike, primera parte: Visitor Q

6 gruñidos
Aprovechando la entrada sobre cine gore japonés que nos ha traído mi compañero, quiero comenzar una pequeña serie de artículos sobre el personal cine de este director que me encanta, Takashi Miike. Empecemos.

Título original: Bijitâ Q
Género: Drama / Humor negro
País: Japón
Duración: 84 minutos
Año: 2001
Director: Takashi Miike
Guión: Itaru Era
Intérpretes: Fujiko, Jun Muto, Kenichi Endo y Shoho Nakahara
Música: Koji Endo
Fotografía: Hideo Yamamoto
Producción: Reiko Arakawa y Susumu Nakajim

Sinopsis:
Un reportero televisivo venido a menos, intenta rodar un documental sobre la violencia juvenil y el sexo. Para ello es capaz de todo, hasta de grabar cómo apalean a su propio hijo y de grabar cómo contrata los servicios de su propia hija. Entra en escena un extraño, al que se le denomina Q, que pasa a formar parte de la familia, en la que el hijo pega a la madre, la madre es adicta a la droga y el padre está pasadísimo de rosca.

Comentario:
Bien, esta es una película clave en la filmografía de este más que interesante director. Pero a la vez es una película que no recomiendo a todo el mundo, ya que es bastante perturbadora. En esta cinta, Miike se dedica a poner ante nuestros ojos a una familia cuya disfunción está más allá de todo límite y que, supongo yo, representa en cierta manera lo más sórdido de la sociedad (en este caso la sociedad japonesa).
La madre es una adicta a las drogas que se prostituye para poder comprarlas y que, debido al visitante, descubre una extraña filia, y es apretarse los pechos para sacar la leche (obsesión que da lugar a unas escenas de los mas surrealistas y, de manera algo retorcida, divertidas).
El hijo maltrata a su madre de todas las formas posibles, incluso tiene un armario lleno de instrumentos para tal fin, pero a su vez es maltratado por sus compañeros de instituto, que le humillan y le pegan, incluso le lanzan petardos y cohetes a la casa.
La hija, que sale bien poco, es una prostituta que se acuesta con su padre, y que le cobra más dinero de lo normal por “correrse demasiado pronto”.
Y el padre, que es sin duda el más torcido de todos, hace cualquier cosa para rodar sus documentales (en uno de ellos, unos chicos a quienes estaba filmando, le meten el micrófono por el culo mientras lo graban y, lo peor de todo, es que el tío se lo da a su jefa para que lo retransmita). También se despierta en él la necrofilia, al tirarse a su jefa después de matarla y llevarla a su propio invernadero, lo que dará paso, tras una escena bastante escatológica, a la escena más divertida de la película, la escena de la “desconexión”.
El Visitante Q, sin demasiadas explicaciones de por qué está allí (de hecho, ninguna), actúa en cierta manera como conductor de la película, siendo la causa de algunos de los cambios y actos de esta gente, o como simple testigo de los mismos, hasta llegar al final, atípico y desfasado y, en cierta forma retorcida, feliz.
Pero toda esta sordidez y retorcimiento está, en cierta manera, “rebajada”, o más bien filtrada por el humor negro que vela toda la película. Es decir, las escenas son duras, sí, son perturbadoras, sí, pero están llevadas casi al esperpento, causando unas sensaciones extrañas y contrapuestas, al provocar desagrado y hacer gracia al mismo tiempo. La escena de la necrofilia es un buen ejemplo. Es una secuencia, a todas luces, desagradable y retorcida, pero está llevada de tal manera que no puedes sino reírte ante lo que estás viendo.

Resumiendo, es una película extrema, repulsiva, impactante y cien por cien Miike. No sabría decir si se disfruta o si se sufre, sólo que resulta imprescindible para todo aficionado al cine de Takashi, y para los que gusten de películas en las que no importan los límites que haya que rebasar para exponer sus temas e ideas.


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Un poco de gore japonés

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Hoy voy a comentar tres películas gore japonesas. Un festín de sangre y entrañas que no os podéis perder.

The Machine Girl, de Noboru Iguchi.
Ami, una joven estudiante, prepara su venganza particular sobre los asesinos de su hermano. En el proceso, pierde un brazo y lo sustituye por una ametralladora para terminar su cometido.
La película comienza con una escena impresionante en la que Ami machaca a unos matones: a varios les deshace la cabeza a balazos, a otro le corta un brazo y la sangre sale a chorros (como si de una manguera se tratase), etc. Y todo en plan Serie B, casi estilo grindhouse, que se mantiene durante toda la película. Es una fantasmada bastante gore y aún sin tener un gran guión, es entretenida. Las escenas de las muertes son muy violentas (y alguna que otra muy cutre) y hay muchísima sangre. Una cosa a destacar para los fans de Evil Dead (como yo), es que al final la protagonista acaba llevando una motosierra al más puro estilo Ash.

Tokyo Gore Police, de Yoshihiro Nishimura.
Ruka pertenece a un escuadrón especial de la policía que se dedica a erradicar las mutaciones humanas que hay por culpa de un virus creado por un “mad doctor” conocido como Key Man.
Chicas con vaginas transformadas en bocas de dientes afilados y con senos que expulsan ácido, narices con forma de falos, chicos con penes convertidos en cañones… Sangre, vísceras y entrañas, y fluidos varios en una película muy exagerada y sorprendente. No apta para estómagos débiles.

Ichi the killer, de Takashi Miike.
Un jefe Yakuza desaparece con 100 millones de yenes, y Kakihara y su clan deciden buscarle, pues creen que le ha sucedido algo. Entonces descubren que el jefe ha sido asesinado por un hombre llamado Ichi, un pirado que cuando pierde el control hace trizas a la gente, literalmente.
Esta película es una orgía de sangre y entrañas. Es macabra, bestia, exageradídisima y enfermiza, pero para la gente que nos gusta el gore, disfrutamos como niños. Kakihara es un personaje sádico que usa técnicas de interrogación tales como colgar a una persona desnuda clavándole ganchos por todo el cuerpo y echarle aceite hirviendo encima… Ichi es un chaval joven con un trauma, y que cuando pierde el control saca unas cuchillas de las playeras y hace unas carnicerías que ni “Jason Voorhees”. Hay escenas pasadísimas de rosca, efectos muy buenos (y algunos un poco cutres pero que te hacen reír) y buenas actuaciones, como suele pasar en los films japoneses. Un 10 de película que recomiendo a todo el mundo.


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lunes, septiembre 22, 2008

Tetralogía Templaria de Amando de Ossorio - Parte 4: La noche de las gaviotas

1 gruñido
Finalmente llegamos a la última película de la saga, la que terminó de destruirme el cerebro e hizo que me sangrasen los ojos... Disfrutad de este último artículo sobre esta mítica tetralogía de culto (fuera de España, porque aquí ni de coña) que hará que te lo pienses dos veces antes de volver a ver otra película de Amando de Ossorio.
Nota: posiblemente comente alguna que otra película de Amando de Ossorio. Soy masoca, lo sé...

Título original: La noche de las gaviotas
Género: Terror, Zombies, Serie B
País: España
Duración: 89 Minutos
Año: 1975
Director: Amando de Ossorio
Guión: Amando de Ossorio
Intérpretes: Víctor Petit, María Kosty, Sandra Mozarowsky, José Antonio Calvo, Julia Saly, Javier de Rivera, Pilar Vela, Fernando Villena, María Vidal, Oscar Phens, Susana Estrada, Luis Ciges
Música: Antón García Abril
Fotografía: Francisco Sánchez
Producción: Ancla Century Films
Sinopsis: Los caballeros templarios vuelven, en esta ocasión siendo el lugar elegido un pueblo pesquero, en el cual intentarán seguir con sus sangrientos sacrificios.

Comentario:
La película empieza bien, con los Templarios (vivos, pues es una escena del pasado) realizando uno de sus ritos en el que cogen a una chica que está muy buena (y que tiene cuerpazo) y la llevan a su castillo. Allí la atan, le rasgan las ropas (y podemos ver sus preciosos pechos, jejeje) y la apuñalan. Luego le sacan el corazón, aún latiendo, y lo introducen en la boca de una estatua a la que hacen honor con sus rituales. Después le chupan la sangre a la chica. Hasta ahí todo bien, pero entonces la historia pasa al presente y es una mierda de cuidado. Henry y su mujer se mudan al pueblo de los Templarios y no son bien recibidos por los lugareños. Esta gente se dedica por la noche a atar a una chica joven, vestida con un camisón, a una roca que hay en la playa. Entones los templarios, haciendo gala de su lentitud habitual, se levantan de sus tumbas (siguen siendo las mismas escenas de la primera película: copy-paste, para no gastar presupuesto), van a la playa cabalgando (y el trote de los caballos, como en toda la saga, suena como si estuviesen dentro de una caverna) y se llevan a la chica a su castillo para lo que ya sabemos. Henry y su mujer se mosquean porque empiezan a ver gaviotas volando por la noche (cosa ilógica pero que tiene explicación). Una chica del pueblo, que está de sirvienta en la casa de Henry, y un tío que habla sobre él mismo en tercera persona, les cuentan la siguiente historia: los caballeros del mar (refiriéndose a los Templarios) vinieron de Francia huyendo por sus actos satánicos. Y entonces, cada siete años, suenan sus campanas, y los caballeros salen del mar para sacrificar a siete chicas durante siete noches seguidas. Y las gaviotas que vuelan y graznan por la noche son las almas de las muchachas sacrificadas... ¿Seré yo el único que ve incongruencias en la historia? Porque, por ejemplo, me dicen que los Templarios salen del mar pero se les ve salir de un cementerio (que se supone que está dentro del castillo). Pero bueno, seguiré con la historia. Una noche, le llega el turno de ser sacrificada a la sirvienta de Henry y éste va a la playa a salvarla, con lo cual cabrea a los Templarios, que les seguirán por el pueblo hasta su casa para acabar con ellos. El ataque a la casa es lento y malo. Henry, su mujer y la sirvienta consiguen escapar en los caballos de los Templarios, pero son conducidos al castillo de éstos. La sirvienta se cae del caballo en la playa y se la cargan (se supone que es de noche pero se ve el sol reflejarse en las espadas de los Templarios). Y allí, Henry y su mujer acaban con los Templarios de la forma más cutre que he visto en mi vida: vuelcan la estatua a la que los templarios ofrecían los corazones y ésta se hace pedazos. Entonces los templarios caen al suelo (como no, lo más lento posible) y se desangran por las cuencas de los ojos (¿¿??). Y ya está. Este es el final de esta maravillosa tetralogía Templaria de Amando de Ossorio que causa tanto furor fuera de nuestro país.
Por cierto, el día y la noche son lo mismo en esta película. Porque hay veces que en un cambio de escena pasa de la noche cerrada al día.

Resumiendo:
Es una película con una historia más trabajada que en las anteriores (pero eso no quiere decir que sea buena). La ambientación está currada, pero parece una película americana de serie b. Las actuaciones son más que correctas y la música es cojonuda. Un aliciente para ver esta película son las chicas, todas están buenas (y algunas enseñan cacho). Aunque, si queréis conservar vuestra salud mental, no os aconsejo que os acerquéis nunca a esta saga. Yo morí un poco por dentro después de verlas todas, y tras escribir estos artículos y rememorarlas, he muerto más aún.

domingo, septiembre 21, 2008

Tetralogía Templaria de Amando de Ossorio - Parte 3: El buque maldito

Sin gruñidos
Ha habido un momento, justo antes de empezar a escribir este artículo, en el que he pensado “con lo malas que son estas películas, ¿debería seguir escribiendo sobre ellas?”. Entonces me he dicho a mi mismo “Tengo que prevenir a la gente para que no sufran y se lleven una gran decepción después de ver semejantes bazofias y puedan saber de antemano lo que van a visionar”. Así que aquí estoy con una tercera entrega sobre esta tetralogía de los muertos sin ojos, de los Templarios de Amando de Ossorio.

Título original: El buque maldito
Género: Terror, Zombies, Serie B
País: España
Duración: 106 Minutos
Año: 1974
Director: Amando de Ossorio
Guión: Amando de Ossorio
Intérpretes: Maria Perschy, Jack Taylor, Bárbara Rey, Carlos Lemos, Manuel de Blas, Blanca Estrada
Música: Antón García Abril
Fotografía: Raúl Artigot
Producción: Ancla Century Films / Belén Films
Sinopsis: Por motivos promocionales, una pareja de bellas modelos es enviada a alta mar, en una lancha motora. Sin embargo, la embarcación no tarda en desaparecer inexplicablemente. La pareja que dirige la agencia, un ayudante, un científico y otra modelo, amiga de las otras, acuden al punto donde desapareció la lancha, y topa con un decrépito buque medieval, poblado de esqueléticos y sanguinarios monjes templarios.

Comentario:
Lo primero que vas a pensar si has visto antes “La noche del terror ciego” y “El ataque de los muertos sin ojos” es: “¿dónde está el pueblo del que salen los Templarios?”. Pues la respuesta es que en esta película ha sido sustituido por un galeón que va a la deriva en alta mar envuelto en una misteriosa niebla. Esta vez mencionan la palabra Templarios (¡ya iba siendo hora!), pero tampoco lo son. Son una orden derivada de los Templarios que practicaban ritos satánicos y bebían sangre humana para vivir eternamente. Además, su símbolo es una mezcla de los dos que salen en las películas anteriores: es un Ankh rodeado por un círculo en llamas. El caso es que estos, llamémosles zombies, vuelven a caminar en postura de Sr. Burns, aunque ya no hay ralentizaciones de cámara cuando aparecen en escena (un punto a favor). Hay cosas raras y que no tienen sentido, como que a una de las chicas que atrapan, en vez de chuparle la sangre, lo que hacen es levantarla y lanzarla a la bodega del barco. Estos personajes también retroceden ante una cruz en llamas (como vulgares vampiros). Y para explicar el por qué estos engendros van en el galeón que está en una dimensión distinta a la nuestra (¿¡LoL!?) dicen lo siguiente: el capitán del galeón, que se apodaba “El Holandés” (¿este barco será El Holandés Errante?) llevaba en su bodega un tesoro y a las momias de los Templarios (procedentes de oriente) en cajas de madera. Y después, directamente te dicen que los Templarios vuelven a la vida por la noche para seguir con su orgía de sangre. Y esa es la explicación...
La ambientación oscura y a veces opresora que han creado en la película, consigue meterte un poco en la historia (aunque a veces sea tan oscura que no se ve una mierda).
La película tiene algunas situaciones absurdas, como cuando una de las chicas, después de que uno de los Templarios le agarre del cuello (que es lo más cutre del universo) y se lo desgarre (pero la chica no tiene herida alguna) intenta escapar de la bodega subiendo por las escaleras reptando por ellas... ¿para que usar las piernas cuando te puedes arrastrar cual serpiente?
Al final, para deshacerse de los zombies, como no pueden quemar el barco porque las maderas están demasiado húmedas (aunque luego el barco arde solo) a los protagonistas no se les ocurre otra cosa que lanzar a los Templarios por la borda dentro de sus cajas.

Resumiendo:
Una película que carece de guión pero que se deja ver, con una orden derivada de los Templarios que son cadáveres chupasangre (pero que en ningún momento chupan sangre), chicas que están muy bien (incluida una joven Bárbara Rey) y actuaciones decentes. Algunas escenas han sido alargadas sin ningún sentido (salvo el de aburrir al espectador) pero en general es pasable (salvo las escenas en las que la gente huye de los Templarios, que son ridículas). La banda sonora sigue en su línea y no defrauda. Y para rematar, la película termina con una gran escena final en la que los templarios salen de las aguas del océano para matar a los supervivientes. Sin duda, ésta junto con “La noche de las gaviotas” (que es la película que cierra la saga) es digna de ser vista, aunque sólo sea una vez.

sábado, septiembre 20, 2008

Orgazmo, un gatillazo de Trey Parker

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Título original: Orgazmo
Género: Comedia / Ciencia ficción / Serie B
País: Estados Unidos
Duración: 83 minutos
Año: 1997
Director: Trey Parker
Guión: Trey Parker
Intérpretes: Jeanna Fine, Jill Kelly, Melissa Hill y Trey Parker
Música: Paul Robb
Fotografía: Kenny Gioseffi
Producción: Fran Rubel Kuzui, Jason McHugh, John Frank Rosenblum y Matt Stone
Sinopsis: Joe Young es un predicador Mormón en Los Ángeles. Un día llama a la puerta de de un director de películas porno, Maxxx Orbison, que está buscando un tipo duro para que protagonice su última película, Orgazmo. Maxxx queda impresionado con Joe, ya que les da una ensalada de hostias a los matones del director cuando quieren echarle. Así que le da el papel principal en su nueva película. Joe se hace amigo de Ben, que en la película toma el rol de su ayudante y quien crea de verdad la pistola que utilizan en la película, la cual emite un rayo de luz que proporciona orgasmos. Pero los problemas empiezan cuando la novia de Joe, Lisa, ve su video en una tienda y quiere que Joe lo deje. Pero el director no está dispuesto a perder al protagonista de Orgazmo, una serie de películas que son un auténtico bombazo, y hará lo que sea para que Joe siga trabajando para él.

Comentario:
Uno de los creadores de la serie South Park se embarca en esta extraña comedia que pretende ser guarrindonga, pero que no lo es tanto. Es curioso como en una película que se basa totalmente en el ambiente de los rodajes porno, no se ve ningún desnudo ni escenas subiditas de tono, ya que cada vez que va a salir alguien en pelotas a un actor se le ocurre poner el culo ante la cámara. Y resulta aún más curioso porque en la película salen actrices y actores porno reales. En fin, aparte de eso, la película tampoco es que tenga mucha gracia, con unos defectos especiales más que cutres. La pistola lanza-rayos-orgásmicos es de risa, los trajes parecen sacados de la serie de Batman antigua, supongo que intencionadamente, así como las situaciones que se dan en la película porno que ruedan, absolutamente típicas de ese tipo de seriales, excepto que aquí se resuelven follando. Las actuaciones no son del todo malas y la historia en sí es un poco tonta. Además, nadie se cree que alguien se busque un doble para las escenas de sexo, ya que nuestro protagonista no las aprueba. ¿Quién coño desaprovecharía esas oportunidades? Total, ya que vas a salir en una peli porno, por lo menos aprovecha. Sin mencionar que Joe es la encarnación mormona de Bruce Lee, por lo menos.
La película, pese a su breve duración, es bastante lenta, o quizá es que se hace pelín larga. De hecho, Joe sólo es Orgazmo dos veces (fuera del rodaje, claro), la primera para salvar al dueño de un bar japonés al que van a comer, y al final de la película en el enfrentamiento final. Las dos veces resulta bastante ridículo.

En fin, una película algo sosa, surrealista, pero que para pasar el rato no está del todo mal. Pero si alguien esperaba ver una comedia gamberra con despelote y demás tipo Porkys y otras, o una desbarrada parodia del género de superhéroes (como yo me esperaba, y más viniendo de alguien como Trey Parker), que no se acerque a ella con demasiadas ilusiones, ya que es una cinta bastante descafeinada y que se acerca más a las antiguas películas de ciencia ficción de serie B que a otra cosa. Eso sí, sin monstruitos de cartón piedra para echarse unas risas con ellos.

Tetralogía Templaria de Amando de Ossorio - Parte 2: El ataque de los muertos sin ojos

Sin gruñidos
Hoy le toca el turno a la segunda película de esta saga, que poco tiene que ver con la primera parte.

Título original: El ataque de los muertos sin ojos
Género: Terror, Zombies, Serie B
País: España
Duración: 91 Minutos
Año: 1973
Director: Amando de Ossorio
Guión: Amando de Ossorio
Intérpretes: Tony Kendall, Fernando Sancho, Esperanza Roy, Frank Braña, José Canalejas, Loreta Tovar, Ramón Lillo, Lone Fleming
Música: Antón García Abril
Fotografía: Miguel Fernández Mila
Producción: Ancla Century Films
Sinopsis: Un grupo de templarios que fueron ejecutados por cometer sacrificios humanos, regresa para vengarse. Encerrados en una catedral, un grupo de gente intentará acabar con ellos.

Comentario:
En esta película, nada más empezar, lo primero que te choca es ver que a los Templarios (a los que llaman caballeros orientales, cuyo símbolo es ahora un ojo en llamas) les queman los ojos antes de que ardan en la hoguera (y se ve que son muñecos de los cutres y además están estáticos)... Si se supone que es la segunda parte de “La noche del terror ciego”, ¿por qué cambia completamente la historia? Dejémoslo, no tiene sentido intentar averiguarlo... Voy a empezar a destripar un poco la película (que es lo que tendrían que haber hecho con el director).
La cosa comienza con una fiesta en Bouzano, el pueblo en el que sucede todo en “La noche del terror ciego”, el que estaba abandonado y que se llamaba “Berzano”... Entonces, un paleto unicejo (al que los niños apedrean y apalizan) sacrifica a una tía en el cementerio y así despierta a los Templarios que empiezan a sembrar el caos en el pueblo (y todo a una velocidad que puede supera un anciano con andador). Lo mejor de todo es que la mitad de las escenas en las que aparecen los Templarios están extraídas de la primera parte de la tetralogía. Sólo con ver las escenas en las que salen de las tumbas te das cuenta (además se ve claramente que tienen una tonalidad distinta). La música sigue siendo un punto fuerte en la película, haciendo que se salven algunas escenas. Hay más sangre y un poco de gore (desmembramientos y un descabezamiento). Han metido una persecución que no está mal (los Templarios montados a caballo persiguen al coche en el que van los protagonistas). Incluso salen varias peleas estilo western (pero son bastante ridículas). Las interpretaciones son mucho mejores que en la primera parte, los diálogos tienen más peso, pero las chicas siguen gritando lo mismo e incluso más (haciendo que te sangren los oídos).
Hay una cosa que no comprendo y es que, todos los que son atacados por los Templarios esperan hasta que casi les cojan para escapar a un lugar "seguro" a dos metros de ellos, y otra vez lo mismo hasta que les matan.

Resumiendo:
Aunque mejor que la primera, sigue siendo bazofia. El plantel de actores no está mal, pero dejan qué desear. Sigue habiendo despelote, sangre y gritos. Tienen una gran parte que es el ataque al pueblo, pero el final es un tanto extraño, sin sentido y malo de cojones. Me siento tentado de recomendaros que veáis esta película y sufráis lo mismo que yo...
¡No me hago responsable de los posibles daños cerebrales que sufráis después de visionar el film!

viernes, septiembre 19, 2008

Cine diarreico

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Voy a comentar aquí algunas de las películas que me han provocado estupor, cortocircuitos en el cerebro o han hecho que éste chorree por las orejas. No son películas que se puedan calificar de malas o buenas, son esas películas que están por encima, o por debajo, más bien, de esos calificativos.

La casa de los 1000 cadáveres, de Rob Zombie. Esta sucesión de imágenes en movimiento, una vuelta de tuerca a la, para mí, inefable La matanza de Texas, me produjo tal mortal aburrimiento y estupor, que ni siquiera fui capaz de quitarla del dvd en toda su eternizada extensión. A excepción de los primeros minutos, en donde se da un diálogo bastante divertido, el resto de la cinta me parece una amalgama de exabruptos fílmicos, de idas de olla, de aburrimiento, con imágenes inconexas intercaladas. Como si alguien pasado de setas se hubiera comido La matanza de Texas y, mientras se metía rock enfermizo en vena hubiera vomitado esta cosa. En serio, menos mal que no la vi solo y no tuve que pasar el calvario ídem. Aún hoy no entiendo el por qué no la quitamos.

Dog Soldiers, de Neil Marshall. Película que no puede ser tomada en serio, un subproducto de serie B contemporáneo que sólo merece la pena ver para reírse de sus errores e incoherencias. Por lo menos, pasas un rato simpático si no la ves solo riéndote de casi todo lo que sucede en pantalla, como esos hombres lobo con cabeza de rata hipertrofiada, esas tripas hechas con chorizo, esa intensísima luz nocturna que se filtra por todas las ventanas (sería que la luna se había metido un chute de neón o algo). Bueno, y los diálogos, que no tienen desperdicio. El resultado de una simpática diarrea.

La brigada de los zombies, de Carmelo Musca y Arrie Pattison. Esta película, de la cual me perdí un trozo, nos cuenta, grosso modo, que unos soldados muertos de la guerra de Vietnam vuelven a la vida porque demolen el cementerio donde reposas sus restos. Bien, los zombies, que solo pueden salir por la noche, tienen colmillos y llevan artículos de periódicos en los bolsillos que justifican su venida a este mundo para vengarse de los vivos y que enseñan a una de sus víctimas. La película es un bodrio australiano infumable en el que sale un samurái zombi en calzoncillos, la chica del protagonista suelta una perlita tal que así: “Tendré suerte si veo salir el sol antes de que amanezca”, invocan a unos soldados muertos para que les ayuden a matar a los zombies y otro tipo de genialidades. Digna del museo de los horrores.

Me bebo tu sangre, de David E. Durston. Este aborto del celuloide trata sobre una panda de hippies satánicos que van por ahí celebrando ritos y no sé qué hostias. Un día llegan a un pueblo y violan a una de las chicas, que curiosamente está saliendo con uno de ellos, y luego okupan una casa cercana. El hermano de la chica decide vengarse de ellos dándoles a comer unas empanadas con sangre de perro rabioso. Los desgraciados que comen la tarta se convierten en unos “infectados” cutres y pirados que tienen miedo al agua y que van matando gente por ahí, incluso luchan dos de los hippies entre sí Al final convierten a todo el pueblo y matan a todos menos a la chica y al niño. Aunque tiene bonitas escenas como cuando se ve a un miembro del “equipo técnico” entero, de pie a la izquierda de la imagen, o en una superpersecución se ve cómo uno de los “infectados” se tropieza y cae, para levantarse despistado sin saber muy bien cómo seguir la escena. Y al final hay una escena de un tío corriendo por el campo que no sé a qué viene. En fin, escenas inconexas, defectos especiales y demás boñiga.

Forbidden Zone, de Richard Elfman. Esta absoluta ida de olla del hermano del conocidísimo compositor Danny Elfman es una psicotropía donde viejos hacen el papel de niños, la gente folla con la ropa puesta, los números musicales son surrealistas y de distintos estilos. El único número que de verdad me gusta es el del diablo, que interpreta Danny Elfman. La cosa va de que Frenchy se va por el sótano hasta la Zona Prohibida y su abuelo y su hermano pequeño, interpretado por un tipo más viejo que el que hace de abuelo, van a sacarla de allí. Supongo que pretendía ser una versión extraña de Alicia en el País de las Maravillas. Y extraña desde luego es. Quizá una de las películas más raras que he visto. Sale un tipo con cabeza de rana hecha con cartón piedra, los escenarios están dibujados (y cuando alguien atraviesa una ventana suenan cristales pero no es más que papel pintado) y hay personajes dementes y profundamente perturbados. En fin, una cinta “de culto” que hay que ver, aunque sólo una vez. Yo por lo menos.

House of the dead del inefable Uwe Boll. Bueno, poco puedo comentar de esta cosa de la que sólo aguanté treinta minutos, pero fueron suficientes como para hacerme sentir algo parecido a una colonoscopia hecha por el doctor Mengele, pero en el cerebro. Lo único bueno de la película son las escenas del videojuego, y ni eso, porque encima salen las del videojuego censurado con la sangre naranja y verde. Pa mear y no echar gota.

Bueno, esta primera entrega de cine diarreico. Permanezcan atentos a sus pantallas, quizá tenga tiempo para comentar un poco más de ponzoña.

Tetralogía Templaria de Amando de Ossorio - Parte 1: La noche del terror ciego

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Considerada fuera de este país como una obra maestra del cine de terror (incluso de culto), he de decir que la Tetralogía de los Templarios perpetrada por Amando de Ossorio es casi infumable (es mi opinión). Se compone de cuatro películas (que no tienen mucho que ver entre si) y que rozan la serie z. Podría escribir directamente "Es una mierda de proporciones inimaginables" y ya está, pero no puedo, porque hay ciertas cosas que no están mal del todo. En esta primera parte voy a analizar brevemente (no quiero que sufráis mucho), la primera película de la tetralogía.

Título original: La noche del terror ciego
Género: Terror, Zombies, Serie B
País: España
Duración: 92 Minutos
Año: 1971
Director: Amando de Ossorio
Guión: Amando de Ossorio
Intérpretes: Lone Fleming, César Burner, Helen Harp, Joseph Thelman, Rufino Inglés, Verónica Llimera, Simón Arriaga, Francisco Sanz, Juan Cortés
Música: Antón García Abril
Fotografía: Pablo Ripoll
Producción: Coproducción España-Portugal; Plata Films S.A. / Interfilme
Sinopsis: Bette llega a Lisboa por motivos de trabajo, donde encuentra a Virginia, antigua compañera de internado, la cual está acompañada por Roger. Los tres deciden pasar unos días en un parador de turismo. Viajan en un pintoresco tren y pronto se despiertan los celos entre las dos amigas. Virginia decide bajarse del tren y llega a un pueblo desierto presidido por una abadía. Se acomoda en una de las casas y se dispone a dormir, cuando empiezan a ocurrir cosas extrañas y terribles. Mientras tanto Roger y Bette han pasando la noche en el parador y están intranquilos por su amiga, así que van en su busca.

Comentario:
Este es el título que abre esta infame saga de películas Templarias (aunque en la película les llamen "Caballeros" a secas y no Templarios como debería ser). La película es muy lenta de por sí, pero encima cuando aparecen los Templarios siempre lo hacen a cámara lenta, con lo cual la película se eterniza. La ambientación no es gran cosa (aunque el pueblo tampoco necesitaba mucho retoque para ser siniestro), los diálogos llegan a ser absurdos a veces, las interpretaciones son de miedo (pero por malas), tiene escenas largas y muy aburridas, y la música... es una de las pocas cosas buenas de la película, sobre todo cuando aparecen los Templarios. Otras cosas buenas, además de la BSO, son: sangre (aunque muy poca), un desmembramiento y despelote.
Supuestamente, hay escenas que deberían dar miedo, o por lo menos mantenerte en tensión (aunque con esos Templarios es un poco difícil, porque dan más risa que otra cosa), pero es que están grabadas de tal manera que no transmiten ningún tipo de emoción (o eso, o que yo he nacido en una sociedad en la que no hay nada que nos pueda impresionar). Pero bueno...
Ahora voy a describiros a estos Templarios sedientos de sangre: son todos esqueletos que camina en la misma postura que el Sr. Burns de "los Simpsons". Van vestidos con túnicas en las que llevan un “Ankh” egipcio en vez de su típica cruz (si os atrevéis a ver la película descubriréis el por qué). Los brazos son todo hueso y las manos ni se cierran. Siempre van abiertas. Sólo hay una escena en toda la película en la que una de las manos huesudas se cierra sobre un madero. Además, estos personajes son lentos de cojones. Si los zombies de "La noche de los muertos vivientes" caminaban despacio, con estos vas a flipar. Se desplazan con más parsimonia que los perezosos de tres dedos (pero, curiosamente, nadie se les escapa). Y por último (no me apetece seguir describiendo más a estos engendros), no tienen ojos porque los cuervos se los comieron mientras estaban ahorcados, así que se guían por el sonido (y son capaces de escuchar los latidos de un corazón).

Resumiendo:
Actores que no son gran cosa, esqueletos templarios sedientos de sangre que salen de sus tumbas por la noche (¿¿??), típicas chicas sin cerebro y gritonas (cliché de las películas de serie b), una historia mediocre sin mucho sentido y una BSO aceptable. Vedla bajo vuestra propia responsabilidad. ¡El que avisa no es traidor!

jueves, septiembre 18, 2008

Entre bajo su propia responsabilidad

Sin gruñidos
Bienvenidos todos, niños y niñas, adoradores de la carne muerta y las tripas aún humeantes y encharcadas en jugos internos. Y a los que no os guste, pues también sois bienvenidos, que esto no va a ser un continuo festín de entrañas y mordiscos de ultratumba. Aunque a pesar del título del blog, la temática no es exclusiva del subgénero de zombies, claro. Aquí se hablará un poco de todo ese cine que está en unos límites en que ni siquiera puede calificarse como malo, en esas películas que su visionado suele provocar diversas reacciones (aunque lo lógico, para cualquier persona normal, es quitarlas al poco rato o ni siquiera acercarse a ellas), pero para los que tenemos alguna especie de tara en la materia gris o mucho tiempo libre produce cierta atracción, aunque muchas veces se convierta en repulsión. Mi estado de putrefacción no es tan avanzado y suelo quitarlas cuando noto que el cerebro se me está licuando, pero aún así me acerco a la boca del lobo. También tenemos intención de colocar unas tiras cómicas llamadas Zombies in our neighborhood, basadas en una serie flash que pretendíamos hacer, pero por demasiado vagos sólo hicimos tres capítulos algo inconexos. Y quizá hablemos de algunas otras cositas que nos hayan producido estados mentales adversos. Bueno, supongo que eso es todo. No os escurráis con la sangre del suelo, nenes.