jueves, octubre 31, 2013

Devil Fetus: demonios violadores, monjes voladores y poseídos varios

Por aquí ya sabéis, al igual que mis amigos, que me pierden las pelis chungas, las de terror y las chinas. ¿Y qué es lo que pasa cuando lo juntamos todo? Pues que salen cosas como "Devil Fetus", una película de una cutrez increíble y que es una ida de olla total con demonios, poseídos, monjes con poderes y mil cosas más.

La peli va de que una chica llamada Suk Jing compra una especie de jarrón de jade en una subasta callejera y lo lleva a su casa en la que vive con su madre, su hermana y los dos hijos de ésta. Como su marido está en Japón por negocios y ella se siente sola y necesitada, empieza a admirar el jarrón (que tiene forma de pene) y lo empieza a acariciar hasta quedarse dormida. Entonces sueña que un tío en proceso de descomposición (que más tarde sabremos que es el demonio) se la está trincando. A la noche siguiente llega el marido de su viaje a Japón y va al dormitorio a ver a su mujer y al abrir la puerta se la encuentra disfrutando con el demonio en su cama y vemos que no era solo un sueño. El cornudo entra con mala leche, coge el jarrón (el demonio violador ha desaparecido de repente) y lo revienta contra el suelo haciendo que salga un humo raro, que se come enterito el cornudo, haciendo que le salgan unos bultos extraños en la cara en los que hay gusanos dentro (pero gusanos de verdad). El pobre hombre, viendo lo que le pasa, decide acabar su sufrimiento lanzándose por la ventana.

Y así arranca esta película que se vuelve más bizarra a cada minuto que pasa.

A la noche siguiente un ente invisible se cuela en la casa y resulta que es el espíritu del cornudo que, sólo por tocar los cojones, se pone a llamar a su mujer en plena noche para luego hacer que caiga desde el segundo piso y se muera.
En el velatorio de Suk Jing, el monje que preside la ceremonia nota algo raro y usando su visión de rayos x, ve a través del ataúd que el vientre de Suk Jing se empieza a hinchar rápidamente. El monje hace unos conjuros y el vientre empieza a desinflarse... pero de repente explota y vemos como se asoma un feto asqueroso y mugriento cubierto de mocos verdes y negros. Entonces el monje coge un amuleto y sella el ataúd con él y nos cuenta una historia de que, como han muerto cuando no debían y por eso no pueden reencarnarse hasta pasados 12 años, se convertirán en espíritus y harán el mal. Así que para evitarlo, el monje lleva las lápidas memoriales al dormitorio de los difuntos y pone sobre la de ella un puñado de amuletos. Y para que sea más efectivo, pone más amuletos en la puerta del dormitorio.

Años después, los sobrinos de Suk Jing ya han crecido y uno de ellos entra en el dormitorio de las lápidas con su churri y ésta tira sin querer los amuletos al suelo. El chico vuelve a colocarlos pero no ve uno y se van. El amuleto arde porque sí y se arma la gorda.

A partir de aquí veremos al espíritu de Suk Jing lanzarse sobre gente, posesiones varias (un perro, su dueño, ¡un coche!), un monje que levita y lanza rayos con una espada, un tío lanzando rayos por los ojos, brazos que se alargan como los de Dhalsim del Street Fighter, espachurramientos de cabeza, camas que levitan y muebles que se mueven solos, y una "espectacular" aparición final del demonio violador que te dejará con el culo torcido.

Devil Fetus es una obra maestra de la cutrez hongkonesa que todo el mundo debería experimentar al menos una vez en la vida. ¡Si es que sólo por el enfrentamiento del monje lanzarayos contra el poseído ya merece la pena verla!

 
 
 
 

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