domingo, septiembre 21, 2008

Tetralogía Templaria de Amando de Ossorio - Parte 3: El buque maldito

Ha habido un momento, justo antes de empezar a escribir este artículo, en el que he pensado “con lo malas que son estas películas, ¿debería seguir escribiendo sobre ellas?”. Entonces me he dicho a mi mismo “Tengo que prevenir a la gente para que no sufran y se lleven una gran decepción después de ver semejantes bazofias y puedan saber de antemano lo que van a visionar”. Así que aquí estoy con una tercera entrega sobre esta tetralogía de los muertos sin ojos, de los Templarios de Amando de Ossorio.

Título original: El buque maldito
Género: Terror, Zombies, Serie B
País: España
Duración: 106 Minutos
Año: 1974
Director: Amando de Ossorio
Guión: Amando de Ossorio
Intérpretes: Maria Perschy, Jack Taylor, Bárbara Rey, Carlos Lemos, Manuel de Blas, Blanca Estrada
Música: Antón García Abril
Fotografía: Raúl Artigot
Producción: Ancla Century Films / Belén Films
Sinopsis: Por motivos promocionales, una pareja de bellas modelos es enviada a alta mar, en una lancha motora. Sin embargo, la embarcación no tarda en desaparecer inexplicablemente. La pareja que dirige la agencia, un ayudante, un científico y otra modelo, amiga de las otras, acuden al punto donde desapareció la lancha, y topa con un decrépito buque medieval, poblado de esqueléticos y sanguinarios monjes templarios.

Comentario:
Lo primero que vas a pensar si has visto antes “La noche del terror ciego” y “El ataque de los muertos sin ojos” es: “¿dónde está el pueblo del que salen los Templarios?”. Pues la respuesta es que en esta película ha sido sustituido por un galeón que va a la deriva en alta mar envuelto en una misteriosa niebla. Esta vez mencionan la palabra Templarios (¡ya iba siendo hora!), pero tampoco lo son. Son una orden derivada de los Templarios que practicaban ritos satánicos y bebían sangre humana para vivir eternamente. Además, su símbolo es una mezcla de los dos que salen en las películas anteriores: es un Ankh rodeado por un círculo en llamas. El caso es que estos, llamémosles zombies, vuelven a caminar en postura de Sr. Burns, aunque ya no hay ralentizaciones de cámara cuando aparecen en escena (un punto a favor). Hay cosas raras y que no tienen sentido, como que a una de las chicas que atrapan, en vez de chuparle la sangre, lo que hacen es levantarla y lanzarla a la bodega del barco. Estos personajes también retroceden ante una cruz en llamas (como vulgares vampiros). Y para explicar el por qué estos engendros van en el galeón que está en una dimensión distinta a la nuestra (¿¡LoL!?) dicen lo siguiente: el capitán del galeón, que se apodaba “El Holandés” (¿este barco será El Holandés Errante?) llevaba en su bodega un tesoro y a las momias de los Templarios (procedentes de oriente) en cajas de madera. Y después, directamente te dicen que los Templarios vuelven a la vida por la noche para seguir con su orgía de sangre. Y esa es la explicación...
La ambientación oscura y a veces opresora que han creado en la película, consigue meterte un poco en la historia (aunque a veces sea tan oscura que no se ve una mierda).
La película tiene algunas situaciones absurdas, como cuando una de las chicas, después de que uno de los Templarios le agarre del cuello (que es lo más cutre del universo) y se lo desgarre (pero la chica no tiene herida alguna) intenta escapar de la bodega subiendo por las escaleras reptando por ellas... ¿para que usar las piernas cuando te puedes arrastrar cual serpiente?
Al final, para deshacerse de los zombies, como no pueden quemar el barco porque las maderas están demasiado húmedas (aunque luego el barco arde solo) a los protagonistas no se les ocurre otra cosa que lanzar a los Templarios por la borda dentro de sus cajas.

Resumiendo:
Una película que carece de guión pero que se deja ver, con una orden derivada de los Templarios que son cadáveres chupasangre (pero que en ningún momento chupan sangre), chicas que están muy bien (incluida una joven Bárbara Rey) y actuaciones decentes. Algunas escenas han sido alargadas sin ningún sentido (salvo el de aburrir al espectador) pero en general es pasable (salvo las escenas en las que la gente huye de los Templarios, que son ridículas). La banda sonora sigue en su línea y no defrauda. Y para rematar, la película termina con una gran escena final en la que los templarios salen de las aguas del océano para matar a los supervivientes. Sin duda, ésta junto con “La noche de las gaviotas” (que es la película que cierra la saga) es digna de ser vista, aunque sólo sea una vez.

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